Día Mundial del Olivo 2025

Rentabilidad y estrategias ganadoras en el ámbito de la poda del olivo

Por Daniel Pérez MohedanoTécnico especialista titular del IFAPA

Miércoles 26 de noviembre de 2025

La poda del olivo es una práctica agronómica fundamental que influye directamente en la productividad, la longevidad del árbol y, por ende, en la rentabilidad del cultivo. Una correcta gestión de la poda no sólo contribuye a optimizar la producción de aceitunas, sino que también facilita las labores de recolección, controla el tamaño del árbol y mejora la calidad del fruto, aspectos claves para cualquier explotación olivarera. Sin embargo, esta práctica también genera costes económicos significativos, por lo que resulta imprescindible diseñar estrategias que permitan maximizar los beneficios minimizando al mismo tiempo los gastos asociados.

Desde un enfoque económico, la rentabilidad de la poda está directamente vinculada al equilibrio entre los costes que implica realizarla y el incremento que aporta tanto en la elaboración de aceite como en la producción y calidad en la aceituna de mesa.

En olivares tradicionales o en vaso, la poda de olivos adultos debe centrarse en realizar pocos cortes pero estratégicos. Resulta fundamental utilizar herramientas eficientes y manejables para eliminar ramas verticales, mal orientadas, que dificulten la penetración de luz solar en el interior del árbol o que entorpezcan la recolección -que, cuando la orografía del terreno lo permita, se recomienda que sea mecanizada con vibradores de tronco, que pueden emplearse con o sin paraguas-. Además, es importante evitar la realización de cortes finos y numerosos, ya que éstos no aportan mejoras significativas en la producción, pero sí incrementan los costes debido al tiempo que requieren.

Por otro lado, en las explotaciones de olivar en seto la estrategia para rentabilizar la poda debe sustentarse en dos pilares fundamentales. Primero, la elección de variedades productivas, adaptadas a las condiciones edafoclimáticas locales y de bajo vigor, lo cual reducirá la intensidad de las intervenciones de poda. Segundo, la combinación de la poda con herramientas manuales y mecánicas, como podadoras de disco, cuchillas o equipos montados en tractor. Estas máquinas permiten reducir considerablemente el tiempo de trabajo y la mano de obra necesaria, un aspecto especialmente relevante cuando la disponibilidad de operarios es limitada.

Además, el uso de tecnologías modernas como sensores agronómicos y sistemas de monitoreo puede transformar la gestión de la poda, especialmente en olivares en seto. Herramientas como imágenes satelitales, sensores de vigor o aplicaciones de agricultura de precisión proporcionan información detallada, facilitando la identificación de zonas que requieren mayor intervención. Ello permite tomar decisiones más acertadas, haciendo la poda más dirigida y eficiente, y logrando una mayor eficiencia y reducción de costes.

En conclusión, una poda bien planificada y ejecutada puede ser una de las inversiones más rentables dentro del manejo integral del olivar. Para alcanzar este objetivo, es imprescindible combinar conocimientos técnicos con estrategias adaptadas a las características específicas del cultivo, los recursos disponibles y los objetivos productivos del agricultor.

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