ROI Económico
El ROI económico, o Retorno de la Inversión, es una métrica financiera que mide la rentabilidad de una inversión en packaging respecto a su coste. De ahí que la rentabilidad económica de una empresa oleícola sea fundamental: si ésta no se da, son inviables el resto de rentabilidades. Tener una buena estrategia y realizar inversiones de marca-packaging permite obtener rentabilidad económica a través del aumento de ventas y de valor de los productos de la empresa, consiguiendo un buen posicionamiento en los diferentes mercados. El packaging debe estar fundamentado sobre tres ejes esenciales: excelencia, innovación y sostenibilidad. Este es un conector directo entre productor y consumidor, comunicando valores tangibles e intangibles.
ROI Social
Si la estrategia de inversión en packaging genera alta rentabilidad económica, la consecuencia es que se puede invertir a nivel social, generando puestos de trabajo en el sector oleícola, asentando las personas al territorio, evitando despoblación y aumentando la calidad de vida de la sociedad y del territorio. Por tanto, hablamos de un objetivo común de valor compartido.
ROI Ambiental
Si se implementan buenas estrategias de packaging sostenible, se obtienen beneficios tanto tangibles como intangibles. Entre los primeros encontramos la reducción de costes utilizando menos materiales, energía, agua, etc., generando menos residuos y teniendo una logística más eficiente, reduciendo costes y emisiones. Adoptar prácticas sostenibles ayuda a cumplir con regulaciones ambientales. Al mismo tiempo, existen beneficios intangibles a través de la innovación, con la búsqueda de nuevos diseños y materiales que abran nuevas oportunidades en los mercados; y mejora de la reputación de marca y mayor lealtad de los clientes, como consecuencia de una cultura ambiental responsable por parte de la empresa hacia los clientes, la sociedad y el planeta.
ROI Reputacional
En el concepto de la inversión en diseño de packaging, materiales o tecnología, el ROI Reputacional no mide el beneficio económico directo, sino que se enfoca en beneficios intangibles como la percepción de marca, la satisfacción de los clientes y el valor que perciben de los productos a través del packaging. Con el tiempo, estos intangibles impactan positivamente en la cuenta de resultados como consecuencia de un aumento de la cuota de mercado, o bien porque el cliente esté dispuesto a pagar un precio mayor por un producto Premium de una marca con mejor reputación. El diseño de un mejor envase y de más calidad genera confianza y lealtad, así como atractivo para los potenciales y/o nuevos clientes.
Conclusión
En definitiva, podemos afirmar que invertir en marca-packaging es un buen negocio a corto, medio y largo plazo, por los diversos beneficios tangibles e intangibles que genera. Las empresas oleícolas modernas e innovadoras deben apostar por estrategias ganadoras que les permitan tener valores diferenciales y competitivos en el mercado, con un posicionamiento ventajoso, en aras de obtener la máxima rentabilidad de su actividad.