Día Mundial del Olivo 2025

Maximizando la rentabilidad en el sector del aceite de oliva mediante estrategias de marketing y comunicación

Por Gisela PiresConsultora de marketing agroalimentario y socia de Agência Evaristo

Miércoles 26 de noviembre de 2025
¿Qué valoramos al comprar un aceite de oliva? La respuesta a esta sencilla pregunta puede ser un buen punto de partida para comprender cuánto estamos dispuestos a pagar por el aceite de oliva que ponemos en nuestras mesas. Las respuestas pueden variar, pero podemos identificar algunas tendencias importantes sobre cómo posicionarnos al definir estrategias de marketing y comunicación que maximicen la rentabilidad en el sector del aceite de oliva.

Las tendencias globales indican que nos preocupamos cada vez más por una dieta saludable, y el aceite de oliva es la grasa más saludable que podemos consumir; que los consumidores actuales buscan transparencia, no sólo sobre el origen de los productos, sino también sobre el proceso: sostenibilidad ambiental y responsabilidad social de quienes participan en su producción; sin olvidar que un producto excelente y de calidad nunca pasa de moda.

¿Cómo definimos estrategias diferenciadoras capaces de añadir valor al aceite de oliva? Con sinceridad. En Portugal hay un dicho popular que lo explica con claridad: “La verdad es como el aceite de oliva, siempre sale a la superficie”. La primera gran estrategia que debe dominar el sector del aceite de oliva es la importancia del storytelling: crear una narrativa que sustente toda la estrategia de marca, resaltando sus orígenes, sus valores, las características del producto y su proceso. No hay dos historias de vida iguales; cada historia es única, y esta singularidad debe sustentar todos los esfuerzos de construcción de marca, que comienzan con un buen storytelling y se reflejan en la marca que creamos, desde el logotipo hasta la experiencia sensorial que ofrecemos.

Y así llegamos al segundo punto fundamental: la identidad. Somos la suma de nuestras experiencias, y también lo son las marcas. Esta identidad que creamos debe estar impresa con nuestro nombre, nuestra forma de ser; debe ser una identidad fuerte y única. Y es dentro de esta combinación de storytelling e identidad como llegamos al tercer punto fundamental: la experiencia que comunicamos asociada al aceite de oliva. Debe ser específica, extendiéndose a las necesidades, preferencias y expectativas de sus consumidores. Una experiencia cada vez más personalizada: el aceite de oliva no es sólo un zumo de aceituna, sino que puede ser aceite de oliva virgen extra de diversas e increíbles variedades, un monovarietal o incluso un aceite de oliva aromatizado. ¿Y si sugerimos el mejor momento para disfrutar de cada aceite de oliva? Como aperitivo, para aderezar un plato de pescado o de carne, como ensalada o incluso como postre…

El cuarto punto importante a considerar es la innovación: mejorar continuamente la calidad del producto, el envasado, el etiquetado y las estrategias de marketing para mantener la competitividad. Hoy en día, el marketing digital y las colaboraciones con chefs e influencers -asociados a los nichos a los que se desea llegar- son la realidad, y la Inteligencia Artificial es la “nueva realidad”. Sin embargo, no se pueden descuidar las herramientas tradicionales de marketing y comunicación, como la participación en ferias, catas y otros eventos para conectar con los clientes y promocionar los productos.

Unas estrategias de marketing y comunicación eficaces son cruciales para lograr la máxima rentabilidad en el sector del aceite de oliva. Al comprender a su público objetivo, desarrollar una sólida identidad de marca e invertir en experiencias personalizadas e innovación, las empresas pueden aumentar su competitividad e impulsar las ventas. ¡Pero eso sí, todo esto solo funciona si el aceite de oliva es realmente bueno!

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