Día Mundial del Olivo 2025

Cuando el turismo multiplica el valor del aceite de oliva: la apuesta por el oleoturismo

Por Juan Ignacio Pulido FernándezCatedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Jaén y director del Observatorio Internacional de Oleoturismo

Miércoles 26 de noviembre de 2025
El oleoturismo abre un interesante abanico de posibilidades para potenciar la rentabilidad del sector oleícola, al ampliar sus márgenes más allá de la producción y venta de aceite. De hecho, la rentabilidad del sector oleícola a través del oleoturismo no se limita a generar ingresos complementarios, sino que reside en su capacidad para diversificar la economía local, revalorizar el producto (desde la perspectiva cultural, gastronómica y experiencial), fortalecer la cadena agroalimentaria y crear vínculos emocionales entre productor y consumidor. Para maximizarla, resulta imprescindible combinar una oferta atractiva con estrategias de segmentación y profesionalización empresarial.

El oleoturismo funciona como un prescriptor natural de marca. La visita a almazaras, fincas y museos oleícolas permite al consumidor vincular emocionalmente su experiencia turística con el aceite adquirido, incrementando tanto la compra directa como la fidelización hacia la marca. Esta relación experiencial explica por qué las empresas que apuestan por el oleoturismo reportan un mayor índice de repetición y recomendación, consolidando un canal estable de comercialización.

Un elemento clave para la rentabilidad es distinguir entre los perfiles de oleoturistas (con pernoctación) y oleoexcursionistas (sin pernoctación). Investigaciones recientes confirman que los primeros presentan un gasto promedio significativamente mayor, especialmente en alojamiento, restauración, actividades culturales y souvenirs. Además, planifican sus viajes con mayor antelación y muestran motivaciones culturales y gastronómicas más sólidas. Sin embargo, la mayoría de visitantes actuales siguen siendo oleoexcursionistas, lo que limita el impacto económico directo. Convertir parte de este flujo en verdaderos oleoturistas es, por tanto, una prioridad estratégica para incrementar la rentabilidad global y, con ello, la rentabilidad empresarial.

Para lograrlo, es necesario fortalecer la profesionalización y diversificación de la oferta. Las catas de aceite, visitas guiadas o degustaciones constituyen la base del producto, pero no son suficientes. La máxima rentabilidad se alcanza al integrar experiencias más completas: alojamiento en fincas de olivar, participación activa en las labores del campo, talleres de cocina, rutas de senderismo por olivares centenarios, paquetes wellness con aceite como producto cosmético o festivales culturales ligados al olivar. Estas fórmulas incrementan la estancia media y, por ende, el gasto total en destino.

Otro aspecto fundamental es la formación del personal y la adopción de estrategias de marketing segmentadas. La evidencia muestra que los visitantes con mayor nivel educativo y categoría profesional tienden a convertirse en oleoturistas con pernoctación y gasto más diversificado. Esto implica que las campañas de promoción deben dirigirse a segmentos medios y altos, tanto nacionales como internacionales, especialmente en países en los que el aceite de oliva es percibido como producto Premium.

También la digitalización y la creación de redes colaborativas -entre actores, pero también entre territorios- permiten ampliar la rentabilidad. Plataformas on line de reserva, experiencias virtuales previas a la visita o la venta directa de AOVE vinculado a la experiencia turística fortalecen la conexión con el consumidor.

En definitiva, incrementar la rentabilidad en el sector oleícola a través del oleoturismo requiere pasar de un modelo basado en la visita puntual a otro que combine pernoctación, experiencias diversificadas y estrategias de fidelización. Desde el Observatorio Internacional de Oleoturismo estamos analizando e impulsando este potencial de desarrollo en aras de definir estrategias que permitan la consolidación del AOVE como emblema turístico, gastronómico y cultural de los territorios productores; y al sector oleícola alcanzar su máximo potencial de rentabilidad y proyección global.

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