La rentabilidad en el sector ya no depende únicamente de disponer de los mejores medios de producción o tecnología de vanguardia. Hoy, la verdadera estrategia ganadora se construye sobre un pilar esencial: la formación. La capacidad de adaptarse, innovar y optimizar los recursos pasa, inevitablemente, por contar con profesionales formados, capaces de aplicar el conocimiento al servicio de la eficiencia y la excelencia.
En un sector que evoluciona a gran velocidad -con nuevas normativas, consumidores más informados y competencia global-, la formación se ha convertido en una herramienta tan valiosa como el propio fruto del olivo. Formar es invertir en rentabilidad, porque los profesionales mejor preparados toman decisiones más eficientes, optimizan los procesos de extracción y logran aceites de mayor calidad.
Es por ello que el Centro de Interpretación “Olivar y Aceite” de Úbeda, como centro de formación especializado, desempeña un papel esencial en este proceso, ya que invertir en conocimiento es apostar por el futuro. Desde su creación, este Centro ha apostado por formar, convirtiéndose en un auténtico referente en la difusión y formación del sector oleícola. Un espacio donde se comparte experiencia, se actualizan conocimientos y se despierta la pasión por el AOVE de la mano de los mejores ponentes y expertos.
La completa oferta formativa incluye Cursos de cata y análisis sensorial (nivel iniciación, avanzado y perfeccionamiento), Cursos de sumiller de AOVE para el sector de la hostelería y turismo, Cursos de Maestros de Almazara y de Mantenimiento de Almazaras -estos últimos organizados junto a Pieralisi, celebrándose cuatro formaciones este año en diferentes localizaciones de la geografia española con un rotundo éxito-.
Además, el Centro “Olivar y Aceite” ha sabido conectar formación con divulgación y promoción, ofreciendo un espacio donde el conocimiento técnico convive con la cultura del aceite de oliva, creando sinergias que multiplican los beneficios para todo el sector, acercando la cultura del virgen extra al público general, conectando al consumidor con el producto y poniendo en valor el esfuerzo de quienes están detrás de cada botella.
En definitiva, apostar por la formación es hacerlo por un sector más competitivo, sostenible y orgulloso de sus raíces. El conocimiento, al fin y al cabo, es capaz de cambiar el futuro, constituyéndose como la estrategia más rentable de todas.