El pasado 16 de julio, la Comisión Europea presentó su propuesta para la PAC 2028-2035, que incorpora recortes presupuestarios superiores al 20%. Para muchos agricultores, esta noticia ha sido la última flecha en una secuencia que ya venía marcada por precios bajos del cereal, aumento de costes de producción y una creciente incertidumbre normativa. El sentimiento generalizado es claro: el margen se estrecha y las flechas pasan cada vez más cerca. El símil recuerda a aquellas películas del oeste en las que los colonos avanzaban bajo una lluvia de flechas. No siempre impactaban, pero cada una obligaba a ajustar el paso, a protegerse mejor y, sobre todo, a tomar decisiones estratégicas para sobrevivir. Hoy, en agricultura, la situación no es muy distinta.
En este contexto, cada vez más agricultores -especialmente procedentes del cereal- se plantean procesos de transición o diversificación hacia cultivos que ofrezcan mayor estabilidad productiva y económica. Entre ellos, el olivar en seto ha demostrado ser una alternativa agronómicamente sólida y económicamente viable, siempre que se gestione con criterio técnico y un control riguroso de los costes.
Los análisis de proyectos bien dimensionados muestran retornos de la inversión inicial en horquillas del 16 al 21%, pero ese resultado no es fruto del azar. Depende, en gran medida, de diferenciar claramente dos bloques de costes:
Inversión inicial
En una nueva plantación de olivar en seto, los principales costes de inversión son los siguientes:
Este bloque de inversión define la base del proyecto y condiciona tanto la entrada en producción como los costes futuros.
Costes de Mantenimiento de cultivo (OPEX)
El periodo hasta la primera cosecha -habitualmente en el tercer año, aunque puede adelantarse al segundo con formatos de planta de lima con sustrato superior a 1 kg.- es clave.
La elección del formato vegetal tiene impacto directo: una bolsa de mayor volumen supone un sobrecoste aproximado de 300 euros/ha., pero mejora la implantación, reduce marras y puede adelantar la entrada en producción.
Primera campaña o “verde”
En este primer año, los costes están dominados por:
El gasto medio se sitúa en torno a 1.200 euros/ha., considerando cuatro tratamientos herbicidas y ocho foliares. En manejo ecológico, este coste puede reducirse aproximadamente un 25%.
Segunda campaña o “verde”
Con un volumen foliar ya muy superior, el coste medio asciende a 1.300 euros/ha., donde:
Si se alcanza producción en este segundo verde, deben añadirse costes de cosecha, transporte y molturación, lo que puede incrementar el gasto total hasta en un 36%.
Tercer verde y régimen adulto
En condiciones de regadío, el gasto anual del cultivo se sitúa entre 2.700 y 3.300 euros/ha., incluyendo poda, cosecha mecanizada con máquinas cabalgantes y costes de almazara.
Con producciones medias de 1.800-2.000 kg. aceite/ha. y precios del aceite en el entorno de 3-3,5 euros/kg., estos costes no superan el 50% de los ingresos, dejando margen suficiente para amortización y rentabilidad.
Conclusión
Las flechas seguirán pasando cerca: precios volátiles, recortes de ayudas y exigencias crecientes. Pero la experiencia demuestra que no todas alcanzan el objetivo. Apostar por sistemas productivos eficientes, bien dimensionados y con control real de costes permite esquivarlas.
El olivar en seto no es una solución universal, pero sí una alternativa realista para muchos agricultores en proceso de transición que buscan rentabilidad, estabilidad y viabilidad a largo plazo. Y, en el contexto actual, eso ya es mucho decir.