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Un nuevo método permite garantizar la edad de los olivos milenarios

Un nuevo método permite garantizar la edad de los olivos milenarios

viernes 28 de agosto de 2015, 13:48h

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27/08/2015 - El investigador José Luis Penetra Cerveira Lousada, de la Universidad de Trás-os-Montes e Alto Douro (Vila Real, Portugal), ha patentado junto a su equipo un nuevo método que hace posible garantizar la edad de olivos y castaños milenarios. Mercacei le ha entrevistado para conocer en detalle en qué consiste su trabajo.

- ¿Qué tiene de particular o de difícil la datación de olivos?

Una de las más prominentes características de muchos árboles -especialmente de aquellos provenientes de regiones con alteraciones cíclicas de las condiciones ambientales muy acentuadas (temperaturas, precipitaciones, fotoperiodo, etc.)- es que su madera está formada por anillos de crecimiento concéntricos -que corresponden a sus sucesivos aumentos anuales-. Al seccionar el tronco transversalmente, estos anillos aparecen presentando una sucesión de zonas claras y oscuras fruto de su estructura anatómica diferente. Los primeros anillos corresponden a la madera formada durante la primera fase del periodo vegetativo (primavera), mientras que las zonas más oscuras son la madera producida en la fase final de este periodo (verano/otoño). De esta forma, la evaluación de la edad de un árbol es relativamente fácil, ya que basta con contar el número de anillos presentes en una sección transversal del tronco tomada de una zona lo más próxima posible a la base.

Este método es bien conocido y se utiliza frecuentemente en árboles con edades relativamente jóvenes. Sin embargo, en árboles con edad más avanzada, como es el caso de los olivos y castaños, esta metodología encuentra grandes dificultades, ya que con el avance de la edad la parte más vieja del árbol -localizada en el centro- entra en biodegradación, lo que conduce a la destrucción total de la madera y deja a los árboles huecos.

Por este motivo, evaluar la edad de esos árboles se convierte en una tarea imposible, ya sea a través de la cuenta de los anillos o por medio de técnicas de radiocarbono, ya que no se puede contar lo que ya no existe. Además, para llevar a cabo estos métodos es necesaria la tala de los árboles.

 

- Pero su equipo ha logrado garantizar la edad de olivos milenarios, ¿cómo lo ha hecho?

Ante la imposibilidad de aplicar los métodos tradicionales de datación a los árboles que ya no disponen de anillos en su interior, hemos desarrollado una metodología no destructiva que permite estimar la edad de árboles ancianos. Con esta metodología, la edad de los árboles se calcula mediante un modelo matemático que relaciona la edad con variables dendrométricas del tronco, como por ejemplo el diámetro o el perímetro.

Aunque el árbol ya no conserve la totalidad de los anillos de crecimiento, sabemos que los más recientes están localizados en el exterior del tronco y los que van siendo destruidos son los que están en el interior, es decir, el árbol al crecer aumenta siempre su radio, diámetro o perímetro. Así, la primera fase del proceso consiste en la elaboración y ajuste de un modelo de crecimiento medio de los árboles de determinada especie, para lo que se estudia la evolución del perímetro, diámetro o radio medio de un conjunto de árboles en relación a su edad.

Una vez desarrollado el modelo, éste puede emplearse para datar cualquier otro árbol de la misma especie y región, en función de sus características dendrométricas.

Así, a través de una función matemática elaborada para el efecto, es posible estimar la edad en función de la dimensión y forma del tronco convirtiendo la datación de árboles huecos en un proceso extremadamente rápido, no destructivo y asequible.

Ahora bien, conviene subrayar que el modelo desarrollado es específico para cada especie forestal y región, por lo que no puede extrapolarse a otras especies o regiones con características edafoclimáticas diferentes.

 

- Su metodología es el resultado de cuatro años de investigación, descríbanos cómo ha sido este tiempo y por qué decidieron comenzar a investigar en este campo.

La idea de crear este método surgió del desafío planteado por el propietario de Oliveiras Milenares -compañía dedica al comercio de exportación de árboles ornamentales, especialmente olivos, que financió la investigación-, André Soares dos Reies, que nos propuso que desarrolláramos un método de datación de olivos antiguos que no fuera destructivo y estuviera adaptado a las árboles huecos. La razón de esta petición encuentraba su fundamento en la necesidad de dar respuesta a una exigencia del mercado, dado que el principal mercado de estos olivos es la exportación y los clientes exigen que los árboles vayan acompañados de un certificado emitido por una institución oficial en el que se acredite su edad.

En cuanto al periodo de investigación, una de las principales limitaciones para la ejecución de los trabajos en este ámbito es la necesidad de talar un número elevado de árboles ancianos. Sin embargo, el periodo durante el cual transcurrieron los trabajos de investigación (2007/11) fue coincidente con la construcción de varias obras públicas de gran impacto ambiental en el sur de Portugal (Alentejo), como la construcción de varias autopistas y el embalse del Alqueva. Con motivo de estas obras se taló un número excepcional de olivos, que constituyeron gran parte del material de estudio que empleamos en nuestro trabajo.

Empleamos estos árboles para estudiar la evolución de los patrones de crecimiento de los olivos en ambiente mediterráneo, y a partir de ellos construimos modelos de crecimiento en función de la edad que calibramos posteriormente en los mismos árboles con los datos suministrados por las técnicas tradicionales, siempre que su uso fue viable. De esta forma nos fue posible desarrollar un modelo matemático que indica los años que tarda un árbol en alcanzar determinadas dimensiones bajo estas condiciones ambientales.

 

- Para terminar, ¿recuerda cuál es el olivo más antiguo que han datado?

El olivo más antiguo que hemos datado, que presenta un perímetro en la base de más de 9 metros, tiene una edad estimada de 2.854 años. Está localizado en el centro urbano de Santa Iria de Azóia (al norte de Lisboa) y, a pesar de estar rodeado de cemento y asfalto, aún exhibe una increíble vitalidad.