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Entrevista en exclusiva con Francis Ford Coppola, “Il Capo” del cine y amante del aceite de oliva virgen extra

Entrevista en exclusiva con Francis Ford Coppola, “Il Capo” del cine y amante del aceite de oliva virgen extra

viernes 05 de abril de 2019, 10:03h

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El ganador de cinco Oscars Francis Ford Coppola es un hombre de pocas palabras. No las necesita. Todo lo que tenía que decir forma parte del patrimonio cinematográfico más importante de Hollywood. Ahora, desde el sosiego de sus días lejos de los focos y las cámaras, reflexiona sobre sus orígenes italo-americanos, sobre la influencia de aquellas tierras mediterráneas en su obra y sobre el mundo actual. ¿La conclusión? Que hay que cuidar de las cosas bellas de la vida: la comida, el vino, los árboles y los niños. Palabra de Coppola, en exclusiva para Olivatessen.

Una vez afirmó que el cine y la magia están muy vinculados. Eso se podría aplicar a la gastronomía, algo que comienza con unos ingredientes aislados y vacíos, que al juntarlos culminan muchas veces en verdaderas obras de arte. ¿Qué opina usted? ¿Qué importancia tiene la gastronomía en la vida y obras de Francis Ford Coppola?

El escritor y científico británico Arthur C. Clarke afirmó una vez que “toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Así que sólo puedo concluir con que lo que hago yo realmente es mitad instinto y mitad magia.

Creció en un hogar italo-americano y siempre se ha sentido orgulloso de sus orígenes, de la música, de la comida... Es más, recientemente ha abierto un hotel en el Palazzo Margherita, al sur de Italia, donde se ha reencontrado con sus raíces. ¿Qué influencia han tenido estos orígenes en su cine?

La influencia de ser un ciudadano americano al mismo tiempo que un descendiente italiano ha marcado totalmente mi vida y mi arte. Absolutamente todo lo que he creado contiene alguna referencia a ese mestizaje.

Entre los olores y sabores de su infancia, ¿qué lugar ocupa el aceite de oliva? ¿Recuerda cómo se cocinaba en su casa o algún plato que le gustase especialmente relacionado con este producto?

A pesar de que mis orígenes son italianos, lo cierto es que al criarme en los suburbios de Long Island (Nueva York) no tuve la oportunidad de absorber esa esencia mediterránea. Me hubiera gustado tener algún recuerdo del aceite de oliva o las aceitunas, pero la verdad es que no tuvieron una especial influencia en mí debido a estas circunstancias.

La vid y el olivo representan un símbolo del paisaje mediterráneo. Ya sean plantados en California, Uruguay o Nueva Zelanda, desprenden el olor de las costas españolas o italianas. ¿Siente sus viñedos como un refugio mediterráneo? ¿Son importantes los símbolos en la vida?

Totalmente. Para mí Napa Valley es un auténtico refugio mediterráneo. Mi casa allí es un lugar de una gran belleza, abundancia y quietud.

De hecho, hace unos años decidió refugiarse del cine en el mundo del vino, asegurando que nunca había visto una mesa de comedor sin una botella de vino encima. ¿Qué placeres le ha ofrecido esta vida comparada con la de la gran pantalla?

Mmm... ¡Creo que podría contestar a todas y cada una de tus preguntas con pequeñas novelas! Pero lo cierto es que nunca me refugié de las películas en sí, si no de la realidad corporativa de la industria cinematográfica. Es más, el cine, junto con el resto de placeres de la vida como la comida, el vino, los árboles y los niños son igual de importantes para mí.

En uno de sus clásicos, El Padrino II, un joven Vito Corleone abre una tienda de aceite de oliva en Nueva York e intenta exportar su marca Genco Olive Oil para controlar la demanda en Estados Unidos. Es casi una versión entrañable de cómo los emigrantes europeos desembarcaron y echaron raíces en este país. ¿Qué tiene el Mediterráneo que tanto atrae al público estadounidense?

Es evidente, el Mediterráneo es un símbolo de las primeras culturas de la raza humana porque representa nuestra memoria colectiva, el origen de todo, el lazo que une a la humanidad.

Eleanor, Sofia, Gia... Sus caldos llevan los nombres de las mujeres de la casa. Tal y como se desprende precisamente de El Padrino, al final todo lo que importa reside en la familia. ¿Qué legado quiere dejar a sus nietos?

Eso lo tengo muy claro, probablemente los atributos que más valoro en esta vida: inteligencia, creatividad y generosidad.

Siempre ha estado bien visto llevar una botella de vino cuando te invitan a cenar a casa de algún amigo o familiar; sin embargo ahora está de moda, por lo menos en Europa, llevar una de aceite. ¿Qué le parece esta iniciativa? ¿Lo haría usted?

¡Por supuesto! En Napa Valley esto es algo totalmente habitual, lo cual es bastante significativo teniendo en cuenta la tradición vinícola con la que cuenta la región. Además, los productores de AOVE californianos se sienten muy orgullosos por la legislación que han conseguido para certificar la autenticidad de su producto.

Si tuviera que "vender" en un minuto, a modo de anuncio, un producto tan saludable, mediterráneo y auténtico como el aceite de oliva, ¿con qué eslogan lo haría?

“Wine and olive oil are ancient food and that is good!”.

"I want you to believe... to believe in things you cannot", le decía su Conde Drácula a Mina. ¿En qué cree Coppola? ¿A qué le teme?

Mi padre me enseñó a no temer nunca a los muertos si no a los vivos... Creo que eso resume bastante bien mi filosofía de vida.

Si pudiese resumir su vida en un plato de cocina, ¿cuál sería?

Pasta Fa Zool (Pasta e fagioli o pasta y judías en castellano). Un plato tradicional italiano que comenzó siendo una receta campesina debido a sus ingredientes más económicos pero que actualmente está muy extendido en Italia. Se elabora con judías, un tipo de pasta pequeña, aceite de oliva, ajo, cebolla, especias y tomate picado o sobrante de algún estofado del fin de semana. Es curioso, pero es un plato con cierto simbolismo que aparece en películas y canciones como “That’s amore” de Dean Martin: “When the stars make you drool just like a pasta fazool...”

Vivimos tiempos raros, de una extraña y frágil estabilidad. ¿Cómo ve el mundo en la actualidad? ¿Huele a Napalm por las mañanas?

Para ser justos, creo que probablemente vivimos en el periodo más benigno que ha atravesado la raza humana y, sin embargo, no tenemos esa sensación. Creo que en el fondo tiene más que ver con la vívida necesidad de informar inmediatamente sobre todas las cosas malas que ocurren en el mundo.