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Paz Vega: “El aceite de oliva es más que una grasa con la que cocinar, es parte de nuestro estilo de vida”

Paz Vega: “El aceite de oliva es más que una grasa con la que cocinar, es parte de nuestro estilo de vida”

miércoles 22 de julio de 2020, 09:15h

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Hacía tiempo que Rambo necesitaba una coprotagonista que estuviese a su altura. Y, por fin, lo ha conseguido. La sevillana Paz Vega pisa con fuerza las alfombras rojas de Hollywood en los estrenos de la quinta entrega de esta saga sin olvidar de dónde viene. El olor a lumbre y pan tostado para desayunar, los olivares plateados de Ronda o las recetas de su abuela le hacen bajar los pies a la tierra y sentirse orgullosa de su ADN made in Andalucía. Publicamos la entrevista que nos concedió la actriz en exclusiva para Olivatessen #6.

Has nacido y te has criado en Andalucía, la cuna del olivo, donde se producen grandísimos aceites de oliva vírgenes extra. ¿Qué recuerdos te vienen a la cabeza cuando piensas en olivos y aceite de oliva?

Mis primeros recuerdos son de Ronda (Málaga), donde vivían mis abuelos. Me acuerdo mucho de cuando me sentaba frente a la lumbre, tostando el pan para desayunar. Cuando estaba crujiente, untábamos ese pan con aceite de oliva de la zona. Ese sabor, mezclado con el olor de la hoguera, me traslada a mi infancia más temprana.

Paz, siempre has sido una firme defensora de los productos gastronómicos españoles. ¿Ocupa hoy en día el aceite de oliva virgen extra un lugar destacado en tu estilo de vida? ¿Lo usas habitualmente para cocinar?

El AOVE es fundamental en mi vida. En casa lo empleamos para todo, incluso para frituras y postres, dependiendo de la variedad. Para mi familia es más que una grasa con la que cocinar, es parte de nuestra tradición culinaria y de nuestro estilo de vida.

Hablando de fogones... ¿Eres muy cocinillas o nunca te habrías imaginado haciendo esferas de chocolate blanco en la tele, como te ocurrió en MasterChef Celebrity?

La cocina es una de mis pasiones, aunque casi nunca tengo tiempo para dedicarme a ella. Pero cuando mi trabajo me lo permite, me encanta cocinar para mi familia y para mis amigos. Casi todos los fines de semana invitamos a gente a casa, ¡y siempre me las arreglo para cocinar yo!

Muchos tenemos la sensación de que en este programa de televisión conocimos a la verdadera Paz Vega y conocimos más de ti que nunca antes. ¿Crees que es así? ¿Se podría decir que la cocina es una bonita forma de conocer la esencia de una persona?

Era la primera vez que me ponía delante de las cámaras sin un guión, así que tenía que ser yo misma. Supongo que, por ello, la gente me empezó a conocer un poco más. Pero sí, creo que la cocina nos ofrece una manera hermosa de conocer la esencia de las personas. La cocina y también el compartir la mesa, ¡y la sobremesa!

Además de retos gastronómicos, te acabas de enfrentar a un reto cinematográfico mayúsculo: ser coprotagonista, junto a Sylvester Stallone, de la última película de la mítica saga Rambo. ¿Cómo lo has vivido?

Ha sido una experiencia increíble, no tengo palabras para expresarlo. Yo siempre he sido fan de Stallone y de sus dos grandes personajes: Rocky y Rambo, así que participar en una de las sagas más míticas de Hollywood ha sido como un sueño hecho realidad.

Aparte de esta última incursión en Hollywood, residiste más de una década en Los Ángeles... ¿Cómo te las apañabas allí para comer una tapita de jamón o un buen gazpacho de vez en cuando?

Me las ingeniaba para encontrar proveedores de alimentos españoles. Cada dos meses, más o menos, me llegaba a casa una caja con atún, jamón, legumbres... ¡Incluso molletes de Antequera! Lo confieso, no puedo desayunar sin aceite de oliva.

La historia de tu apellido es muy bonita porque viene de tu abuela, la madre de tu madre. De ella decías hace poco en el programa de Cena con Mamá que recordabas el olor y el sabor de sus rosquillas de naranja y anís. ¿No te parece que en un país en el que tradicionalmente las mujeres han sido las grandes cocineras de la familia, ahora el protagonismo sólo lo tienen los chefs masculinos? ¿Crees que a la mujer se le toma en serio como chef?

Las mujeres han sido, y siguen siendo, las grandes cocineras de la historia. La verdad es que a mí me gustaría ver a más chefs femeninas al frente, con todo lo que implica ser chef, me refiero a liderar un equipo y una empresa. Aunque lo cierto es que no estoy segura de si se trata de un tema de discriminación o, simplemente, cocinar profesionalmente ya no es tan atractivo para las mujeres y prefieren dedicarse a otras carreras.

Algo parecido está ocurriendo con las tradiciones culturales y gastronómicas de países mediterráneos como el nuestro. ¿Crees que estamos perdiendo en cierto modo la esencia de las cosas debido a tanto postureo?

Considero que las modas van y vienen, mientras que la tradición siempre permanece, de una u otra manera. La cocina mediterránea está muy viva y experimenta una expansión continua.

¿Eres de las que disfruta más comiendo en el restaurante de moda o en una reunión casera con familia y amigos?

La verdad es que disfruto de ambas situaciones, aunque si tuviera que elegir, prefiero en mi casa con amigos. Y en la mesa, un menú que yo misma elabore.

Y si vas a casa de unos amigos, ¿te animarías a llevarles una botella de aceite como regalo?

¡Por supuesto, ya lo he hecho!

¿Algún placer (comestible) confesable?

Uff... los higos. Tienen mucho azúcar, pero me encantan.

Durante tu trayectoria cinematográfica has recibido galardones muy importantes como el Goya a la Actriz Revelación y el prestigioso Trofeo Chopard a la Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cannes. Si tuvieras que describir una sensación como si de un plato se tratase, ¿a qué sabe un premio de estas características? ¿Y una mala crítica?

Los premios son como regalos inesperados y siempre son un motivo de alegría, así que se podrían asemejar... ¡a comerse un helado de vainilla! Y una mala critica sabría, sin duda, a una ensalada sin aliñar.

Eva Longoria, Bon Jovi o los españoles Rafa Nadal y Pau Gasol han hecho sus pinitos en el mundo de la restauración. Hace años te aventuraste en el negocio hostelero con el club Goldfield en Madrid, que llegó a ser muy popular. ¿Te animarías con un establecimiento de restauración o eso impone demasiado?

Hace algunos años estuvimos valorando la posibilidad de abrir un restaurante, pero desistimos por cuestiones de logística. Pero, desde luego, si se presentará la ocasión de nuevo, me encantaría hacerlo.

En más de una ocasión has confesado que te encanta Madrid. Si nos llevases de ruta gastronómica por la capital, ¿cuáles serían los lugares que no podemos dejar de visitar?

¡Hay tantos sitios donde comer bien en Madrid! A mí me encanta el Mercado de San Miguel, con la increíble variedad de tapas que puedes encontrar. Si nos fuésemos de restaurantes, me gusta mucho La Manduca de Azagra o, si es plan con niños, la Trattoria Pulcinella, que les encanta a mis hijos. Y si hablamos de comida asiática, iría al Thai Garden 2112 o al Buda Feliz.

Vamos a finalizar con un retrogusto divertido. Paz, si fueses un AOVE, ¿cómo serías? ¿Dulce, picante, amargo...?

Creo que sería un AOVE con fuerza y un poco amargo, pero con toques frutados... Intenso y aterciopelado.

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