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Dieta Mediterránea: 10 años desde su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Dieta Mediterránea: 10 años desde su reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

lunes 16 de noviembre de 2020, 12:37h

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Hace diez años, el 16 de noviembre de 2010, la Unesco aprobaba en Nairobi (Kenia) la inscripción de la Dieta Mediterránea en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La Unesco considera que la Dieta Mediterránea es un patrimonio cultural inmaterial que se transmite de generación en generación, como una expresión, uso o conocimiento que se reinventa constantemente por las comunidades y los grupos, en función de su entorno, que interactúa con la naturaleza y la historia, y que infunde un sentimiento de identidad y continuidad, contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana.

La idea de este proyecto surgió en España, fruto de un trabajo conjunto entre el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) y la Fundación Dieta Mediterránea, impulsando los trabajos para la elaboración del documento de candidatura de carácter transnacional, en el que también participaron Grecia, Italia y Marruecos.

Este documento permitió a la Unesco valorar positivamente el significado y lo que representa la Dieta Mediterránea en estos cuatro países, desde sus diferentes aspectos culturales, sociales, históricos, gastronómicos y alimentarios, así como desde el punto de vista medioambiental, paisajístico y costumbrista.

La inscripción de la Dieta Mediterránea en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial permite su protección, conservación y transmisión. En este sentido, salvaguardar y proteger este legado histórico y cultural, además de favorecer el mantenimiento de un patrón alimentario saludable, impulsar los beneficios sociales de desarrollo rural sostenible, como el mantenimiento de la población en el territorio y la conservación de los paisajes característicos.

Asimismo, contribuye a dar valor a los productos mediterráneos, y a difundir el turismo rural, cultural y gastronómico asociado a la Dieta Mediterránea así como a enriquecer el intercambio cultural y la cooperación entre los países mediterráneos del sur para fomentar esa valorización en sus propios territorios.

Según recuerda la Interprofesional del Aceite de Oliva Español en su blog, el fisiólogo norteamericano Ancel Keys fue el que, a mediados del pasado siglo, acuñó el término Dieta Mediterránea, cuando constató que los habitantes de esa zona del mundo, en la que reinaba el olivo y los aceites de oliva, tenían mejor salud cardiovascular que otras poblaciones de occidente. Concluyó que la clave estaba en el modelo de alimentación que comparten esas sociedades. Había nacido la Dieta Mediterránea como modelo alimentario saludable.

Para la Fundación Dieta Mediterránea, este patrón alimentario supone una valiosa herencia cultural, que a partir de la simplicidad y la variedad ha dado lugar a una combinación equilibrada y completa de los alimentos, basada en productos frescos, locales y de temporada en la medida de lo posible.

Entre estos alimentos destaca el empleo de aceite de oliva virgen y virgen extra como fuente principal de grasa. Y es que son muchos los beneficios de este producto y sus componentes. Así, los AOVEs reducen la presión arterial, poseen efectos antiescleróticos y antiinflamatorios, y ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares. Su consumo habitual también puede reducir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cánceres y, en el plano ambiental, ayuda a cuidar el planeta en su proceso de obtención.

La Interprofesional subraya que no hay que olvidar que la caracterización de este modelo de alimentación está muy ligada a uno de los estudios pioneros sobre los efectos de la dieta sobre la salud, conocido como Estudio de los Siete Países. Descubrieron que las poblaciones del sur de Europa tenían mucho menor riesgo de padecer accidentes cardiovasculares que las de otras zonas del mundo. A partir de ese impulso inicial, científicos de todo el mundo han ido conociendo con más detalle los beneficios del consumo de aceite de oliva, como ingrediente fundamental de la Dieta Mediterránea.

Así, destaca el Estudio Predimed que, tras 10 años de trabajo, constató que el consumo de una Dieta Mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra es muy beneficiosa para la salud, siendo capaz de reducir en un 30% el riesgo de infarto de miorcardio, ictus o muerte cardiovascular, si lo comparamos con las personas que tomaron una dieta baja en grasa. Igualmente, se comprobó una reducción de un 40% en el riesgo de desarrollar una diabetes con respecto al grupo control. Efectos beneficiosos que también se pudieron comprobar sobre el deterioro cognitivo en las personas de más edad, así como sobre los problemas circulatorios de las extremidades.

Todas esas evidencias están calando en el colectivo médico y en las autoridades sanitarias de muchos países del mundo. Sin ir más lejos, según recuerda esta organización, el Gobierno de Estados Unidos, reconoció, en sus Guías Alimentarias para los Norteamericanos a la Dieta Mediterránea como una de las tres más recomendables para sus ciudadanos en su edición 2015-2020. Hace sólo un año, la Agencia Bloomberg confirmó a España como el país más saludable del mundo, en buena medida por las virtudes saludables de su patrón alimentario.

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