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El presente es el futuro

El presente es el futuro

Víctor Roig
Director general de Deoleo en España

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La responsabilidad de Deoleo como empresa líder en la industria del aceite de oliva va mucho más allá de lo corporativo. Hemos llegado hasta aquí y todavía nos queda un largo camino por recorrer, pero en cada paso de nuestro viaje nunca hemos olvidado que nuestro producto es un tesoro y, por lo tanto, debemos protegerlo, sin importar las circunstancias.

El aceite de oliva forma parte de nuestro patrimonio y de nuestra cultura mediterránea desde hace miles de años, pero ahora el futuro sostenible de su legado puede estar en peligro y está en manos de toda la industria defenderlo. El modelo de mercado actual es frágil, los movimientos en precios han de ir acompañados con una estrategia de garantía de valor del producto; de no seguir este modelo, la situación del sector se agravará perjudicando a todos los agentes, desde los agricultores hasta los embotelladores y minoristas, además de complicar la revalorización de la categoría.

Cambiar este rumbo desacertado requiere la colaboración de todo el sector, el compromiso de ir más allá de los requisitos mínimos y acordar conjuntamente medidas sólidas que garanticen la sostenibilidad y la calidad del proceso en toda la cadena de valor. Hablamos de la incorporación y generalización de buenas prácticas desde el comienzo de la producción hasta su finalización, desde el campo hasta el consumidor. Cuidemos al detalle la selección, la recolección, el almacenaje, la distribución. Cuidemos nuestro producto.

Construyamos todos juntos un futuro mejor para el sector. Tracemos un camino guiado por la calidad y la sostenibilidad como estándares fundamentales, que contribuyan a que el consumidor reconozca el valor añadido de algo tan básico y necesario en la Dieta Mediterránea, y que es a la vez tan fundamental para la Marca España en el exterior.

Creo firmemente que hemos de actuar con honestidad e integridad para elevar la categoría y fomentar la incorporación de prácticas éticas y sostenibles. Garanticemos, en toda la cadena de valor del producto, la viabilidad y la solidez a largo plazo en términos sociales, económicos y medioambientales.

Para ello tenemos que olvidarnos del medio plazo y evitar pensar en los retornos directos percibidos en un breve espacio de tiempo. Pensemos con perspectiva, pensemos en el futuro. Actuemos de manera conjunta para recuperar la posición que le corresponde a un producto milenario que forma parte de nuestro patrimonio. Aprovechemos la oportunidad que tenemos ante nosotros de transformar el sector y mejorar la calidad del aceite de oliva, tomando hoy las decisiones que construirán el mañana.