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El retorno del feriante

El retorno del feriante

Mercacei Semanal 1.246

Por Pandora Peñamil Peñafiel
martes 28 de septiembre de 2021, 09:40h
Podríamos decir que la vida del feriante ha vuelto (¡por fin!) para quedarse. Y qué mejor forma de estrenarse que en la feria de las ferias: Expoliva. Había ganas de verse, y eso quedó patente en la edición más atípica de las veinte que se han celebrado hasta el momento de la Feria Internacional del Aceite de Oliva e Industrias Afines.

La inauguración, por todo lo alto, fue digna de aquellos lejanos tiempos pre-pandémicos. Presidida por el Rey Felipe VI, al que los expositores recibieron con vítores que resonaron por todo el pabellón interior, la comitiva visitó los diferentes espacios de la feria, mostrando su interés y preocupación por el sector. Se respiraba un ambiente festivo más allá del puramente comercial -¡y eso que no se permitió invitar ni a una cerveza en los estands!- que instaba a los profesionales a interactuar los unos con los otros. Quizás el hecho de que esta vez los expositores no se convirtieran en camareros y se eliminara el cachondeíto típico de este tipo de eventos hizo que los pasillos de Expoliva rebosaran cordialidad y ganas de hacer negocios.

No fueron pocos los expositores que, si bien se quejaron del desacierto en la elección de las fechas -a las puertas de la campaña-, mostraron su satisfacción con los contactos realizados durante los cuatro días que duró la feria.

Lo cierto es que, como reza el refrán, “nunca llueve a gusto de todos”, y razón no le faltaba al presidente de la Diputación de Jaén, Francisco Reyes, que nos confesó durante la feria que, por apostar fuerte por el sector, habían realizado un gran esfuerzo contrarreloj al anunciar que sí se celebraría Expoliva 2021 en medio de una de las tantas olas de COVID-19 que hemos sufrido en nuestro país. Por suerte, la feria se llevó a cabo con total normalidad, demostrando que la vida sonríe de vez en cuando a los kamikazes del AOVE. ¡Si no que nos lo digan a nosotros, que siempre nos encomendamos a la aventura del virgen extra en cada publicación nueva que lanzamos!

Probablemente lo más curioso de estos cuatro días fueron las extrañas genuflexiones que nos hicimos unos a otros para saludarnos. Uno no sabía bien si darse la mano, el codo, la rodilla... ¡Qué tiempos tan extraños nos ha tocado vivir! Lo que no habíamos olvidado es la manera de reencontrarnos de nuevo, de revivir lo que es pisar moqueta de un lado a otro, compartir un rato cara a cara sin una pantalla de ordenador de por medio, brindar con una cerveza fresquita al sol o, simplemente, mirarnos a los ojos y asentir.

Yo sólo le pongo una pega a esta Expoliva, los baños de señoras del pabellón interior -¡las que hayan asistido sabrán de qué hablo!-. La próxima vez me llevo a un cerrajero y arreglo personalmente los pestillos de las puertas que llevan sin funcionar, por lo menos, cinco ediciones. ¡Palabra de feriante!

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