Día Mundial del Olivo 2025

Los retos de la olivicultura italiana: creación de valor añadido e investigación en campo para recuperar la competitividad

Por Alberto GrimelliDirector de Teatro Naturale

Miércoles 26 de noviembre de 2025

Sólo en las dos últimas campañas oleícolas los olivicultores italianos han obtenido beneficios, con precios al por mayor superiores a los 9 euros/kg. Actualmente, los costes de producción en la olivicultura italiana oscilan entre 5 y 6 euros/kg. en plantaciones intensivas y superintensivas de llanura y entre 20 y 25 euros/kg. en olivares de montaña. Los costes de producción en Italia, incluso con sistemas totalmente mecanizados, no son comparables a los 2-3 euros/kg. de la olivicultura del norte de África o Sudamérica.

La competencia de precios no es una opción viable para la olivicultura italiana, no sólo por la disponibilidad de tierra, clima y agua, sino también por la organización de la cadena de suministro.El tamaño medio de una explotación oleícola en Italia es de 1,8 hectáreas, con 619.000 olivicultores y 4.240 almazaras activas.Las cooperativas y organizaciones de productores controlan únicamente el 15% de la producción italiana de aceite de oliva, lo que deriva en una baja concentración de la oferta.Para modernizar la olivicultura italiana y competir con los precios en los mercados internacionales se precisarían miles de millones de euros en inversiones.También sería necesario revisar la normativa ambiental, por ejemplo, la relativa a la gestión de las aguas residuales de las almazaras.

Sin embargo, estamos asistiendo, sobre todo en el centro de Italia, al surgimiento de una nueva clase de emprendedores olivícolas que, con sus propias almazaras, trabajan en colaboración con la comunidad local: compran aceitunas de los mismos productores cada año, los forman y mejoran la calidad, posicionándose en el mercado como productores artesanales de aceite de oliva. Hablamos de auténticos sastres del aceite de oliva, capaces de crear prendas a medida para consumidores globales cada vez más atentos no sólo a la calidad, sino también a la diversidad de aromas y sabores, maridando con diferentes platos y gustos. Estos emprendedores generan ingresos y ayudan a sus socios olivareros a hacer lo propio, creando una economía local virtuosa. Observo grupos de cooperativas organizándose, invirtiendo en participaciones accionariales de empresas que ya cuentan con plataformas comerciales consolidadas, tratando de ofrecer a sus socios precios más rentables que los ordinarios del mercado.

No existe un modelo único para las múltiples y diversas prácticas oleícolas de Italia, pero todos ellos comparten una característica común: la creación de valor añadido. La perspectiva se invierte: no producir para vender, sino vender antes de producir. Sin embargo, el mayor problema para la olivicultura italiana, tanto actual como futura, es la alternancia de la producción provocada por el cambio climático. Sin una producción estable, no hay estabilidad de precios ni de ingresos, lo que obliga al abandono. El riego ayuda, pero las olas de calor, especialmente durante la floración, reducen la productividad hasta en un 50-60%.

Necesitamos partir desde el campo, con investigación que ofrezca sistemas agronómicos resilientes al cambio climático, pero esta es una misión difícil para la olivicultura italiana, donde se cultivan cientos de variedades diferentes de aceitunas. Nuevas plagas, como la chinche asiática, están causando daños significativos en muchas zonas del centro y norte de Italia. Sin olvidar que la olivicultura italiana también se enfrenta a otro desafío: la Xylella fastidiosa. La propagación de la bacteria se ha ralentizado en los últimos años, pero continúa. No existe cura, y sólo se conocen cuatro variedades resistentes: leccino, favolosa, leccio del Corno y lecciana. La investigación científica en el campo agronómico para dar respuesta a los problemas emergentes de la olivicultura italiana será esencial para restaurar la competitividad del sistema oleícola italiano.

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