Me encanta la pasta y el aceite de oliva es un condimento esencial para aderezarla. Recuerdo estar en España hace muchos años en un restaurante donde nos ofrecieron la oportunidad de catar diferentes aceites de oliva. Fue la primera vez que fui consciente de que existía la posibilidad de degustar diferentes tipos de AOVE dependiendo de qué variedad eran. Lo cierto es que me quedé realmente impresionada y, desde ese momento, me encanta probar diferentes aceites. Sin duda, el aceite de oliva es un ingrediente que no falta en mis comidas.
En tu familia os cuidáis mucho a través del ejercicio y la alimentación. ¿Cuándo empezaste a preocuparte por la nutrición?
Desde que comencé en el mundo de la moda, con 17 años, empecé a tomar conciencia de lo que era la nutrición y de que la alimentación era clave para cuidarme. He tenido siempre muy en cuenta lo que como. Antes era para estar delgada y a la altura de lo que me exigían los diseñadores y ahora se ha convertido en un hábito de vida. Lo hago, no por verme mejor, sino por sentirme mejor.
Tu profesión te ha exigido llevar una dieta rica y saludable… ¿Ocupa el aceite de oliva un lugar destacado en este estilo de vida? ¿Lo usas habitualmente para cocinar?
Creo firmemente que “somos lo que comemos”, por eso miro mucho la calidad de los productos que elijo. Consumo muy pocas harinas, grasas y azúcares. Me doy algún capricho de vez en cuando pero siendo muy consciente de que es eso, un capricho. El aceite de oliva lo uso como ingrediente saludable que es y, por ello, lo tengo muy en cuenta a la hora de hacer la compra.
Claro que uso habitualmente AOVE en mis comidas, es la única grasa que consumo. También me gusta jugar con aceites aromatizados, por ejemplo con trufa, que les aportan un toque mágico a ciertos platos.
Sí, me encanta la cocina y cocino mucho. Durante la pandemia decidimos compartir en familia cómo era nuestro día a día en la cocina a través de las RRSS y fue una experiencia muy divertida.
Me gusta la cocina poco elaborada, es decir, los sabores caseros, lo simple pero rico, lo preparado en casa. Yo soy de ver lo que tengo en la nevera o en la despensa y, con ello, idear diferentes platos, ya sea de carne al horno o a la plancha, pescado, pollo… También hago muchas recetas con verdura y me encantan los souflés. Y siempre, siempre, finalizo mis platos con un toque de AOVE.
En cuanto a la alimentación de vuestros hijos, ¿cómo consigues que sigan una dieta healthy?
Mis hijos son muy deportistas desde pequeños, así que siempre han considerado la alimentación como una herramienta más de su entrenamiento. Elegir bien lo que comen, que sea una dieta variada, que la cantidad de proteína, hidratos o fibra sea la adecuada ha sido algo habitual en casa porque comemos muy sano. Ellos son muy conscientes también de qué elegir cuando comen fuera de casa porque saben que la alimentación es fundamental para su salud.
Actualmente vives en Argentina pero sabemos que te gusta mucho venir a Madrid. ¿Cómo sería un día con Valeria Mazza por las calles de Madrid? ¿A qué restaurantes de gusta ir cuando visitas a tus amigos de la capital?
Vivo en Argentina, en Buenos Aires, aunque tengo Finca Valeria en Uruguay, donde también paso largas temporadas. Es cierto que voy muy a menudo a Madrid porque mi hijo mayor vive allí y porque el año pasado estuve presentando y actuando en el programa de televisión “Bailando con las Estrellas”, que se rodó en la capital y que me volverá a llevar en 2025. Me encanta esa ciudad y España, su tradición, su comida, su cultura.
Es imposible elegir un solo restaurante en Madrid porque no paran de abrir establecimientos así que lo mejor es practicar lo que hacemos nosotros, realizar tours gastronómicos por la ciudad para ir descubriendo todos los bares y restaurantes que podemos.
Me encanta la idea de tener una marca. Yo tengo mi propia marca de eyewear, perfume, cosmética, zapatos y complementos, pero no descarto la posibilidad de crear una marca gastronómica. Llevo tiempo hablando con una bodega para lanzar una marca de vino. En Argentina tenemos grandes vinos y me encantaría poder elaborar uno que lleve mi nombre y posicionarlo en el mercado internacional. Tanto el vino como el aceite de oliva son productos muy arraigados a la cultura de un lugar y vincularlos a personajes internacionales supone una promoción definitiva para ellos.
Sabemos que por tu trabajo has viajado mucho por países y ciudades diferentes. ¿En qué sitio has disfrutado más con su gastronomía y su cocina?
Los lugares donde más disfruto son, sin duda, Italia y España. Aunque también me gusta viajar por países de Asia y Oriente Medio para descubrir sus exóticas cocinas. Y, sin irme tan lejos, a Perú o a Chile, donde se come increíble. Lo que más me gusta del mundo es perderme en estos lugares, y en muchos otros, y disfrutar de su cocina tradicional, la de verdad.
Hasta ahora lo cool era entender de vino. Sin embargo, desde hace un tiempo, lo sofisticado es saber de aceite de oliva y regalarlo, como antes se podía hacer con un buen vino. De hecho, Francis Ford Coppola o Javier Barden nos han confesado que ellos regalan aceite en muchas ocasiones cuando les invitan a cenar a casa de algún amigo. ¿Qué sueles llevar tú?
Cuando me invitan a una cena llevo siempre flores, vinos y, sobre todo, champagne. Por una simple razón, a mí me encanta y yo creo que a veces uno regala lo que le gustaría que le regalasen (risas). Pero un buen vino siempre es un acierto. Ah, y muchas veces también llevo un libro de fotografías de Argentina; me parece un muy buen regalo para promover parte de mi cultura.
Nunca soñé con ser modelo, no era mi meta ni mi deseo. Me decían mucho desde pequeña que tenía que dedicarme a ello pero yo ni me lo había planteado. Cuando llegué a Buenos Aires, empecé a trabajar de modelo mientras estudiaba la carrera de terapia ocupacional para trabajar con personas con discapacidad, que es mi verdadera vocación. Al poco ya me fui a Europa y a Estados Unidos, trabajando mucho y haciendo de esto una carrera, y con el tiempo fui aprendiendo y descubriendo que tenía talento para esto. Creo que para destacar en esta profesión tienes que tener una gran personalidad, porque mujeres bellas hay a montones, pero súper modelos no hubo tantas. Y la personalidad jugó un papel fundamental.
Siempre supe que era una carrera corta, pero logré hacerme un nombre en el mundo de la moda y, gracias a ello, disfruto mucho de lo que hago. Valeria es una marca que me permite seguir teniendo mis contratos como modelo y complementarlos con el lanzamiento de productos y mi trabajo en el ámbito social. Uso la popularidad que me dio el mundo de la moda para amplificar mensajes que me interesan, que tienen que ver con la niñez, la salud, la educación y la discapacidad. Eso cada vez me lleva más tiempo porque me gusta muchísimo.
Desde hace unos años también estás inmersa en el mundo empresarial con tu marca de gafas Valeria Mazza Eyewear y con Valeria Mazza Shoes & Bags. ¿Cómo fue lanzarte a este mundo? ¿Algún otro proyecto más en mente?
Mi primer perfume lo lancé en 1998. El mundo de la moda me abrió muchas puertas y presenté varios programas de televisión. Me ofrecieron también actuar pero nunca me interesó la interpretación. Sin embargo, cuando viví la experiencia de crear un perfume -posteriormente también he sacado al mercado cosméticos- descubrí que ese era mi mundo. Me divierte mucho el proceso creativo y el trabajo de equipo mientras de desarrolla el producto. Nosotros nos asociamos con compañías que, además de lograr un producto de calidad, me permitan aportar el diseño, que viene a ser mi sello, y que lo ofrezcan a un buen precio, que sea asequible. Para mí eso es muy importante. Llevo ya 15 años lanzando productos como gafas, perfumes y, recientemente zapatos y carteras -acabamos de presentar la segunda colección- y es algo que me hace realmente feliz. Eso sí, seguimos siempre pensando: ¿qué más?
Finalmente, ¿tienes algún placer (comestible) inconfesable?
Te diría que unos cuantos... Como buena argentina, cualquier postre dulce que tome tiene que tener dulce de leche para que sea maravilloso. En España, por suerte, ya se consigue en muchas tiendas así que siempre que puedo lo compro y preparo postres con dulce de leche. Y, como te decía antes, el champagne. Cuando viene gente a casa o me envían regalos yo les digo que no le den muchas vueltas, que me envíen una botella de champagne (risas). Pero, desde ahora, voy a pedir también AOVE, que me encanta. Así que, ya sabéis, ¡si queréis podéis mandarme una botellita!