La localidad de Almendralejo (Badajoz) acogió ayer la celebración del III Congreso Cooperativo de Aceituna de Mesa, organizado por Cooperativas Agro-alimentarias de España con la colaboración de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura. La jornada reunió a cerca de un centenar de profesionales para analizar los principales retos y oportunidades del sector de la aceituna de mesa.
El encuentro se consolidó como un espacio de referencia para el cooperativismo de la aceituna de mesa, con la participación de cooperativas de todo el país, técnicos, representantes institucionales y agentes del sector, que comparten diagnóstico y estrategia en un contexto marcado por la presión de los mercados internacionales, la subida de costes y la necesidad de reforzar la competitividad, según informó Cooperativas Agro-alimentarias de España.
Además, la jornada reunió a las principales cooperativas del país, que comparten experiencias y estrategias en un momento decisivo para el futuro del sector. La innovación, la internacionalización, la sostenibilidad y la defensa del modelo cooperativo se destacaron como ejes centrales del debate.
Durante la inauguración, el alcalde de Almendralejo, José María Ramírez, subrayó la calidad de la aceituna española y, en particular, la extremeña, como seña de identidad y motor económico del territorio.
Por su parte, el presidente de la sectorial de Aceituna de Mesa de Cooperativas Agro-alimentarias de Extremadura, José Antonio González, indicó que la situación actual del sector en la región es “complicada”, señalando el impacto de los aranceles de Estados Unidos, la subida de costes energéticos y de insumos y la presión de países emergentes que ofrecen producto a precios más bajos.
González explicó que la última campaña ha estado marcada por una reducción de alrededor del 40% en la producción prevista, debido a las lluvias tardías, e insisitió en la necesidad de seguir abriendo mercados y garantizando la competitividad del sector.
En la apertura del congreso, el presidente sectorial de aceituna de mesa de Cooperativas Agro-alimentarias de España, Gabriel Cabello, puso foco en los principales factores que condicionan al sector: desde los aranceles impuestos en 2018 por Estados Unidos hasta el incremento de costes derivados de la guerra de Ucrania y la actual volatilidad de los mercados energéticos y logísticos.
Cabello recordó que España produce entre 500 y 600 millones de kilos de aceituna de mesa, de los que sólo se consumen en el mercado nacional entre 180 y 200 millones, lo que obliga a exportar alrededor del 65% de la producción a más de 100 países. En este contexto, defendió dos palancas fundamentales para el futuro del sector: innovación y promoción, junto con el refuerzo de la dimensión cooperativa y la apertura de nuevos mercados. También ha insistido en la necesidad de reforzar el posicionamiento de la aceituna de mesa dentro de la Dieta Mediterránea y de poner en valor su calidad ante el consumidor.
Por otro lado, valoró positivamente el acuerdo con India, que reduce aranceles del 35% al 0%, mientras que se considera negativo el acuerdo con Mercosur, al mantener condiciones desiguales frente a terceros países.
Asimismo, expresó la preocupación por la competencia desleal y la necesidad de revisar y reforzar las normas de etiquetado, con el objetivo de garantizar reglas claras que permitan competir en igualdad de condiciones en un mercado cada vez más globalizado.
Retos y desafíos del sector
Entre los principales retos, detalló el acceso a nuevos destinos comerciales, el impacto de la política arancelaria internacional, el relevo generacional, la falta de mano de obra cualificada y la necesidad de infraestructuras adecuadas para facilitar la salida de la producción al mercado. “Sin infraestructuras y sin agua no hay rentabilidad”, apuntó, en referencia a la necesidad de un Plan Hidrológico Nacional.
El programa del III Congreso Cooperativo de Aceituna de Mesa abordó cuestiones estratégicas para el sector, como la reutilización de salmueras procedentes del proceso industrial, que actualmente supone un importante reto medioambiental y técnico para las cooperativas.
A su vez, se analizó el papel de las cooperativas en el relevo generacional y en el mantenimiento de la actividad en las explotaciones, elementos fundamentales para garantizar la continuidad y el crecimiento del modelo cooperativo.
Otro de los ejes centrales es el futuro de las ayudas al sector en el marco de la nueva Política Agraria Común (PAC) a partir de 2028. En este sentido, Gabriel Cabelloremarcó la importancia de canalizar estas ayudas a través de Organizaciones de Productores -en su mayoría cooperativas- para reforzar la posición de los agricultores en la cadena de valor, mejorar la competitividad y aumentar la rentabilidad de las explotaciones.
El congreso también puso el foco en la internacionalización y la apertura de nuevos mercados, una prioridad en el actual contexto de incertidumbre global, marcado por tensiones comerciales, conflictos geopolíticos y acuerdos internacionales, que suponen un desafío para el sector. En este ámbito, Cabello reconoció el trabajo desarrollado por la Interprofesional de la Aceituna de Mesa (Interaceituna).
Durante la jornada se abordaron también otros desafíos clave como la defensa de las producciones frente a terceros países en un escenario internacional cambiante; la crisis de costes, logística y comercialización; la mejora de la calidad del producto y su comunicación al consumidor para reforzar la confianza y el consumo; la necesidad de avanzar en normas de etiquetado que eviten la confusión y la competencia desleal; el papel de las cooperativas como motor económico en el medio rural y el riesgo de deslocalización; y la falta de mano de obra, un problema recurrente tanto en campo como en industria.