El jurado ha estado formado por Angjelina Belaj, del IFAPA Alameda del Obispo de Córdoba; Raúl de la Rosa, del Instituto de Agricultura Sostenible (CSIC); Lucía Corral Caro, de la ETSIAM de la Universidad de Córdoba; mientras que por parte de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), José Mª Penco, que ha actuado como secretario.
Según ha informado AEMO, de Olivera del Suavo sobresale particularmente la poderosa arquitectura natural de su tronco, que se bifurca en tres grandes y sanas ramas recias, altas y vigorosas, conformando una silueta escultórica de enorme belleza y personalidad. A pesar de la gran oquedad existente en parte de su tronco, el árbol mantiene un excelente estado sanitario, una copa densa y perfectamente poblada de hoja, productiva, y que transmite una extraordinaria sensación de fuerza, equilibrio y permanencia histórica.
El jurado ha querido destacar igualmente el enorme valor paisajístico y cultural que representa esta olivera monumental dentro del territorio del Matarraña, uno de los paisajes olivareros históricos más singulares del nordeste peninsular, así como su gran potencial oleoturístico debido a su proximidad al municipio de Calaceite y a la facilidad de acceso.
Con este reconocimiento, AEMO ha destacado que desea seguir poniendo en valor estos árboles milenarios que representan auténticos monumentos vivos de la civilización mediterránea, guardianes silenciosos de la memoria rural, del paisaje y de la cultura del olivo transmitida durante generaciones.