El aceite de oliva se encuentra muy ligado a la gastronomía occidental, en especial a la mediterránea, por lo que el aumento de este tipo de restaurantes puede suponer un factor clave en su expansión en el largo plazo. Normalmente se trata del primer punto de contacto del consumidor local con el producto, según recoge un informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Bangkok publicado por ICEX España Exportación e Inversiones.
Según este informe, una forma de fomentar el consumo se podría basar en aprovechar el auge de las comidas preparadas disponibles en supermercados y tiendas de conveniencia. Así, es posible introducir el aceite de oliva en envases unitarios para el aliño de estos alimentos. Otra posibilidad es comercializar botes de aliño para distintos platos que incluyan aceite de oliva, mezclándolo con vinagre u otros condimentos preparados.
También apunta que en el campo de los productos para la salud existen numerosas oportunidades. En general, la creciente preocupación de los consumidores por la estética y la salud está impulsando las ventas de este tipo de productos. Se trata de un mercado en el que el aceite de oliva, por sus características, encaja a la perfección, según subraya.
Se espera que la demanda tailandesa de aceite de oliva aumente un 1,1% interanual en los próximos años
En términos generales, el estudio afirma que si se pretende vender a granel a grandes distribuidoras, se debe priorizar el precio, mientras que para los establecimientos gourmet se debe priorizar la calidad. La distribución gourmet requiere más esfuerzo y conocimiento del mercado, pero se opera con unos márgenes de beneficio superiores. Ambos tipos de distribución se pueden realizar de manera simultánea, teniendo en cuenta las particularidades de cada uno.
Y es que, en cuanto a la demanda, se está produciendo un importante cambio en las tendencias demográficas del país. La población es cada vez más urbana y la renta media de los hogares está en aumento. La toma de contacto con el producto se suele producir a través del canal Horeca, en platos occidentales, especialmente mediterráneos. El informe señala que se considera un producto gourmet y entre los factores decisivos destacan: el etiquetado, el origen del producto, el envase, el precio, los beneficios para la salud y la marca. Asimismo, existen nuevas tendencias en el sector, como el smart packaging, la comercialización de aceites combinados o la búsqueda del aval de organizaciones de consumidores. Se espera que la demanda tailandesa de aceite de oliva aumente un 1,1% interanual en los próximos años, alcanzando 5.400 toneladas en 2026.
"España es sinónimo de aceite de oliva virgen extra de gran calidad y el marketing puede llegar a ser una herramienta útil no sólo para dar a conocer la marca país, sino para dar a conocer los usos del aceite de oliva a un público mucho más amplio. Es importante educar a los consumidores de que no se trata de un aceite exclusivamente para cocinar, sino también para aliñar ensaladas, verduras, como condimento de purés, o como ingrediente en la elaboración de otras recetas. Además, las futuras promociones se deben centrar en enfatizar los beneficios del producto para la salud, que cada vez se valoran más en Asia", añade.
El informe detalla que el aceite de oliva es un producto de nicho en Tailandia. Así, el tamaño del mercado fue de 27 millones de dólares estadounidenses en 2024 y se compone íntegramente de importaciones. Cuenta con la presencia de numerosas marcas y la competencia es "muy fuerte, por lo que la diferenciación resulta esencial". En este sentido, añade que el acceso al mercado requiere realizar un gran esfuerzo en la promoción para singularizar la marca. En este contexto, España es líder del mercado y en 2024 obtuvo en términos de volumen una cuota del 65% para el aceite de oliva virgen y del 87% para el aceite de oliva. El siguiente competidor, a gran distancia (29% de cuota), es Italia.
Segmentación del mercado
Respecto a la segmentación del mercado, existen tres grupos. El primero está compuesto por los consumidores locales. La gran mayoría desconoce el producto por complet y no sabe diferenciar entre los diferentes tipos de aceite de oliva ni sus aplicaciones. A pesar de ello, existe un nicho de consumidores de poder adquisitivo medio-alto y alto que conocen y valoran el producto, así como sus beneficios para la salud. El segundo grupo, según el informe, son los expatriados y turistas. Muchos expatriados sí suelen conocer el producto. Tienen un alto poder adquisitivo y están dispuestos a pagar un precio mayor por productos de buena calidad. Por su parte, la mayoría de los turistas rara vez consumen aceite de oliva, prefiriendo disfrutar de la gastronomía local. El tercer grupo está constituido por las empresas de la industria conservera, que se limitan a cumplir con los requisitos impuestos por el cliente final para el aceite en las conservas y priorizan principalmente el precio.
La evolución del consumo irá ligada a las tendencias gastronómicas del país
A pesar de que España posee la mayor cuota de mercado del país y es el principal productor mundial, según el estudio, los consumidores tailandeses suelen identificar el producto con Italia. "Esto se debe a su marca país más consolidada y a su amplia red de restaurantes. Los importadores sí valoran y son conscientes de que los productos españoles son los que presentan una mejor relación calidad-precio, pero también saben que con los productos italianos pueden operar generalmente con un margen de beneficio mayor. En todo caso, los productos españoles están bien considerados", precisa.
Entre las barreras no arancelarias, se encuentra el requisito de exportar a través de un importador registrado, que deberá encargarse de los procesos administrativos, como la entrega de la Declaración de Alimentos y el certificado de calidad a la FDA. También están regulados el etiquetado y la aprobación de toda la publicidad relacionada con los alimentos. Según el informe, se prevé un crecimiento lento pero constante en el nivel de ventas, de alrededor del 1-2% hasta 2028 y no se esperan grandes cambios a corto y medio plazo, mientras que la evolución del consumo irá ligada a las tendencias gastronómicas del país.