Las lluvias persistentes y las fuertes rachas de viento registradas en las últimas semanas están provocando graves afecciones en cultivos como el olivar, ganadería e infraestructuras agrarias, con impactos que se extienden más allá de la campaña actual, según ha informado la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja).
La sucesión de temporales de agua y viento está teniendo un impacto desigual pero generalizado en el campo español. Según la información recabada por Asaja a través de sus organizaciones provinciales, los daños afectan tanto a cultivos leñosos como herbáceos, a la ganadería extensiva y a infraestructuras básicas para el desarrollo de la actividad agraria.
La organización agraria ha precisado que uno de los cultivos más perjudicados es el olivar, con caídas masivas de aceituna en provincias como Jaén, Ciudad Real, Albacete, Badajoz, Cuenca, Alicante y distintas zonas de la Comunidad Valenciana.
En muchos casos, según ha añadido Asaja, la combinación de viento, lluvia persistente y terrenos encharcados está impidiendo la recogida del fruto, lo que se traduce en pérdidas directas de producción y en un deterioro de la calidad de la aceituna que sí logra recolectarse. A ello se suman daños estructurales en plantaciones jóvenes y un aumento significativo de enfermedades fúngicas.
En el caso concreto de Córdoba, desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) de esta provincia han señalado que la campaña se encuentra retrasada y cuando se continúe con la recolección, posiblemente la producción sea menor a la prevista por el fruto que ha caído al suelo. En la zona de Montilla, según ha explicado esta organización, las rachas de viento han ocasionado que mucha aceituna haya caído al suelo y en algunas explotaciones la totalidad de la cosecha, a lo que hay que sumar el retraso en la recolección. Además, estima que puede quedar por recoger un 30%, incluso ya se da por perdida un 10%. Asimismo, esta organización ha asegurado que en algunos olivares que se recolectan con paraguas, las rachas de viento han volcado algunos olivos y algunos plantones.
Más allá de los daños inmediatos, Asaja ha advertido de que estos episodios están teniendo un impacto directo en el cumplimiento de los requisitos de la Política Agraria Común (PAC), al impedir la realización de siembras clave para los eco-regímenes de rotación, siembra directa y diversificación de cultivos. En algunas Comunidades ya se han solicitado flexibilidades excepcionales para esta campaña debido a las condiciones climáticas adversas.
Aunque en determinadas zonas las lluvias están contribuyendo al llenado de embalses y garantizan la próxima campaña de riego, el balance general, a su juicio, "es negativo, con explotaciones gravemente afectadas y un escenario de incertidumbre para las próximas campañas".
Desde Asaja ha insistido en la necesidad de seguir evaluando los daños, activar medidas de apoyo a los agricultores y ganaderos afectados y avanzar hacia herramientas eficaces de gestión de riesgos y un sistema de seguros agrarios adaptado a la nueva realidad climática, marcada por fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.