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Mª del Carmen del Campillo, directora de la ETSIAM-UCO: "La olivicultura actual ofrece grandes oportunidades para el desarrollo profesional y se sitúa entre las profesiones con mayor proyección"

Jueves 04 de junio de 2026

Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid y Doctora por la Universidad de Córdoba (UCO) desde 1992, Mª del Carmen del Campillo dirige la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (ETSIAM) de la UCO, donde numerosos investigadores trabajan en distintos ámbitos relacionados con el olivar y el aceite de oliva. Los proyectos de los investigadores de la ETSIAM están conectados con los retos de las empresas y los olivareros, y su objetivo es mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad del sector, tal y como destaca Del Campillo en esta entrevista con Mercacei Magazine, en la que detalla dichos proyectos y la oferta formativa de la Escuela. Además, aborda cómo la ETSIAM ayuda al sector oleícola, así como a sus alumnos, a afrontar los nuevos desafíos. Recogemos un extracto de la entrevista publicada en Mercacei Magazine 126.



Desde mayo de 2024 dirige la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (ETSIAM) de la Universidad de Córdoba (UCO). ¿Qué balance hace al frente de esta Escuela?

Ha sido un periodo de aprendizaje y consolidación centrado en conocer en profundidad el funcionamiento y las dinámicas de la Escuela. Durante este tiempo se han consolidado proyectos relevantes como el Plan Dual para los Másteres de Ingeniería Agronómica y de Montes, y se ha aprobado el nuevo plan del Grado de Enología, también con la modalidad Dual, cuya implantación comenzará en septiembre del curso académico 2026-2027.

En el ámbito de las Relaciones Internacionales, se ha reforzado el compromiso con la movilidad y la cooperación. Se ha avanzado en la alianza europea INVEST para el lanzamiento del grado internacional en Smart Farming and Resilient Food Systems, previsto para el curso 2026-2027. También se ha ampliado la movilidad estudiantil mediante nuevos acuerdos con universidades de Europa, Latinoamérica y Corea.

La IA ya está transformando numerosos aspectos del olivar y del proceso de elaboración del aceite de oliva con una creciente incorporación de sensores y modelos predictivos que facilitan la gestión del cultivo

Se han puesto en marcha, asimismo, acciones para reforzar la colaboración entre el profesorado joven y facilitar encuentros entre el personal adscrito a la Escuela.

A su vez, se ha promovido la integración del estudiantado de distintos grados y cursos para fomentar el intercambio y fortalecer la cohesión, convencidos de que el conocimiento mutuo facilita la colaboración y la generación de sinergias.

La Escuela sigue manteniendo un estrecho vínculo con el sector agroalimentario y ha renovado los proyectos y convenios que apuestan firmemente por la digitalización y la sostenibilidad, con el objetivo de seguir avanzando de manera conjunta con el sector. En definitiva, ha sido un periodo de aprendizaje, consolidación y avance en proyectos estratégicos para nuestra ETSIAM.

¿Qué proyectos relacionados con el sector del olivar y del aceite de oliva destacaría de la ETSIAM en la actualidad?

Son numerosos los investigadores y grupos de la ETSIAM que trabajan en distintos ámbitos relacionados con el olivar y el aceite de oliva, y varios de sus proyectos destacan por su carácter innovador y aplicación directa en el sector.

El proyecto Prolive, liderado por UCOLIVO, emplea herramientas genómicas y de supercomputación para profundizar en el conocimiento de las distintas variedades de olivo y avanzar en su mejora genética, con el objetivo de desarrollar cultivos más resistentes al cambio climático, la escasez de agua y las principales enfermedades y plagas.

Por su parte, el grupo de Hidráulica y Riegos participa en el proyecto Smart Green Water, orientado a impulsar la adopción de tecnologías digitales en la agricultura de regadío, entre ellas la creación de gemelos digitales que permiten una gestión más eficiente del agua en un contexto de creciente escasez asociada al cambio climático. Estas herramientas facilitan la toma de decisiones en tiempo real y contribuyen a mejorar la sostenibilidad del riego agrícola.

El grupo de Geomática ha desarrollado un algoritmo que utiliza imágenes satelitales para conocer si una plantación de olivar es tradicional, intensiva o superintensiva de forma rápida y sencilla.

En el ámbito de la maquinaria, se están evaluando vibradores de troncos en los que se sustituye el aceite oleohidráulico convencional por uno de base vegetal, con el propósito de plantear alternativas más sostenibles en los sistemas de transmisión de potencia.

Finalmente, en el área de entomología, el proyecto Digeco-Fly desarrolla trampas electrónicas inteligentes para monitorizar la mosca del olivo; Efafungipest emplea un hongo como alternativa a los insecticidas químicos para su control; y Nutrisan evalúa nuevas soluciones de nutrición y manejo de plagas en el olivar.

La Inteligencia Artificial es ya una realidad en el sector del olivar y del aceite de oliva, pero aún queda camino por recorrer. ¿Cómo está influyendo su uso y qué mejoras se están consiguiendo?

La Inteligencia Artificial ya está transformando numerosos aspectos del olivar y del proceso de elaboración del aceite de oliva con una creciente incorporación de sensores y modelos predictivos que facilitan la gestión del cultivo. En línea con los proyectos mencionados, la IA permite optimizar el riego y el uso del agua, aplicar fertilizantes y productos fitosanitarios de manera localizada, lo que mejora la eficiencia de insumos y disminuye el impacto ambiental; detectar y prevenir plagas o enfermedades; predecir la cosecha; y controlar los procesos productivos en la almazara para garantizar la calidad del aceite. Esta integración de sensores y modelos consolida a la IA como una herramienta esencial para un manejo del olivar más rentable, eficiente y sostenible.


El relevo generacional es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector agrario en general y oleícola en particular. ¿Cómo se puede animar a los jóvenes a elegir estudios relacionados con esta profesión?

Aunque el número de jóvenes en el sector agrario ha disminuido, sí estamos viendo un cambio en quienes se incorporan ahora, que lo hacen con un perfil más formado y orientado a la innovación. Estos nuevos profesionales muestran interés por las prácticas tecnificadas y sostenibles, la economía circular, el ahorro de recursos naturales no renovables, el uso responsable del agua y de los fitosanitarios, así como por la reducción de la huella de carbono. También valoran la maquinaria moderna y cómoda, equipada con servicios avanzados y tecnologías como drones, collares digitales en ganadería y sistemas de Inteligencia Artificial que facilitan la toma de decisiones.

Todo ello hace que los jóvenes que hoy en día llegan al sector sean profesionales conscientes de su elección, bien preparados, comprometidos con la sostenibilidad y con una visión innovadora. Por ello, es importante mostrar el sector oleícola como es hoy: moderno, sostenible y tecnológicamente avanzado, pero también diverso, donde el olivar tradicional y los modelos de producción singulares aportan un valor diferencial. La olivicultura actual ofrece grandes oportunidades para el desarrollo profesional y se sitúa entre las profesiones con mayor proyección.

Otros desafíos importantes del sector oleícola son el cambio climático y la gestión del agua, la mejora de la competitividad de las explotaciones y la volatilidad de los precios. ¿Cómo ayuda la ETSIAM a afrontar estos escenarios?

Frente a los retos que plantea el cambio climático, la escasez de agua o la inestabilidad de los precios, preparamos a los jóvenes con formación sólida, conocimiento y, sobre todo, fomentando el espíritu crítico para abordar con mayor solvencia situaciones nuevas o desconocidas. Les enseñamos que, ante cualquier circunstancia, a menudo cambiante, es fundamental valorar todo lo que saben, escuchar lo que otros aportan, analizarlo, estructurarlo y transformarlo en nuevas propuestas con sentido y utilidad.

A lo largo de su carrera, y en las distintas asignaturas, se enfrentan a problemas reales, estudios de casos, proyectos o hackathones con retos planteados por empresas del sector. Así, aprenden a combinar conocimiento científico, tecnológico y pensamiento crítico para afrontar los desafíos que encontrarán en su desarrollo profesional.

¿Hacia dónde cree que se dirige la olivicultura del futuro?

La olivicultura de la que más se habla avanza hacia una creciente tecnificación con la robotización, la sensórica, la agricultura de precisión y los modelos superintensivos que mejoran la eficiencia y la competitividad. Este tipo de cultivo seguirá creciendo en superficie y en producción de aceite. En este contexto, la amplia experiencia de la ETSIAM en olivicultura y aceite de oliva apoyará al Centro Universitario para el Desarrollo del Aceite de Oliva de la Provincia de Córdoba, favoreciendo colaboraciones que refuercen la presencia de la UCO en el sector.

Aun así, yo creo que coexistirá, con identidad propia, una olivicultura más tradicional, quizás arraigada a territorios de orografía compleja, menos aptos para la mecanización o a proyectos que busquen preservar el paisaje y la cultura del olivar y del aceite. En cualquier caso, habrá espacio para ambos modelos, especialmente porque cada vez más consumidores valoran la autenticidad y la historia que hay detrás de cada aceite.

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