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La Dieta Mediterránea se asocia con un menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular en las mujeres

Jueves 05 de febrero de 2026

Seguir una Dieta Mediterránea se asocia con un menor riesgo de sufrir cualquier tipo de accidente cerebrovascular en las mujeres, según un estudio publicado en Neurology Open Access, la revista oficial de la Academia Americana de Neurología (AAN). Según ha informado la AAN, la Dieta Mediterránea se asoció con un menor riesgo de accidente cerebrovascular en general, así como de accidente cerebrovascular isquémico y hemorrágico.



La entidad americana ha recordado que este patrón alimentario incluye un alto consumo de verduras, legumbres, frutas, pescado y grasas saludables como el aceite de oliva, y un bajo consumo de productos lácteos, carnes y ácidos grasos saturados.

“Nuestros hallazgos respaldan la creciente evidencia de que una dieta saludable es fundamental para la prevención de los accidentes cerebrovascularesha afirmado la autora del estudio, Sophia S. Wang, doctora del City of Hope Comprehensive Cancer Center de Duarte (California).

Wang ha precisado que “nos interesó especialmente ver que este hallazgo se aplica al accidente cerebrovascular hemorrágico, ya que pocos estudios a gran escala han analizado este tipo de accidente cerebrovascular”.

En el estudio participaron 105.614 mujeres con una edad media de 53 años al inicio del estudio que no tenían antecedentes de accidente cerebrovascular. Las participantes rellenaron un cuestionario al inicio del estudio sobre su dieta. Se les asignó una puntuación de cero a nueve en función de su grado de adherencia a la Dieta Mediterránea. Asimismo, recibían un punto si consumían por encima de la media general de la población en estas categorías: cereales integrales, frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva y pescado, además de beber una cantidad moderada de alcohol. También se les otorgó un punto si consumían una cantidad inferior a la media de carne roja y productos lácteos. El 30% de las participantes obtuvo puntuaciones de seis a nueve, el grupo con la puntuación más alta; mientras que el 13% obtuvo puntuaciones de cero a dos, el grupo más bajo.

Además, se realizó un seguimiento de los participantes durante una media de 21 años. Durante ese tiempo, se produjeron 4.083 accidentes cerebrovasculares, de los cuales 3.358 fueron isquémicos y 725 hemorrágicos. En cuanto a los accidentes cerebrovasculares isquémicos, se produjeron 1.058 entre las 31.638 personas del grupo más alto, frente a los 395 casos entre las 13.204 personas del grupo más bajo. En cuanto a los accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, se produjeron 211 entre las personas del grupo más alto, frente a 91 entre las del grupo más bajo.

Cuando los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar al riesgo de accidente cerebrovascular, como el tabaquismo, la actividad física y la hipertensión arterial, descubrieron que las personas del grupo más alto tenían un 18% menos de probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular que las del grupo más bajo. Tenían un 16% menos de probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular isquémico y un 25% menos de probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular hemorrágico.

“El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de muerte y discapacidad, por lo que es emocionante pensar que mejorar nuestra dieta podría reducir el riesgo de padecer esta devastadora enfermedad”, ha señalado Wang, quien ha considerado que “se necesitan más estudios para confirmar estos hallazgos y ayudarnos a comprender los mecanismos que los sustentan, de modo que podamos identificar nuevas formas de prevenir los accidentes cerebrovasculares”.

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