Nuevas evidencias ponen de relieve el papel de la alimentación en la salud cerebral de los adolescentes, una etapa vital en la que la cognición se ve influida tanto por factores nutricionales como por otros elementos como los hábitos de vida y el bienestar psicológico. Dos estudios del Institut de Recerca Biomèdica Catalunya Sud (IRB CatSud, anteriormente IISPV), en colaboración con el Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal) -centro impulsado por la Fundación "la Caixa"- y publicados en la revista Nutrients, exploran cómo la Dieta Mediterránea y los ácidos grasos en sangre se asocian con distintas funciones cognitivas en adolescentes de Cataluña. En ambos estudios participaron cerca de 630 jóvenes.
El estudio The Association Between the Mediterranean Diet and Fatty Acids in Red Blood Cells of Spanish Adolescents analiza la relación entre el grado de seguimiento de la Dieta Mediterránea -basada en frutas, verduras, legumbres, aceite de oliva, frutos secos y pescado- y el tipo de grasas presentes en la sangre de los adolescentes, un indicador objetivo de sus hábitos alimentarios.
Los resultados muestran que seguir este tipo de dieta favorece la absorción de nutrientes esenciales para el equilibrio del organismo y el correcto funcionamiento del cerebro.
A nivel biológico, al tratarse de una dieta rica en grasas omega‑3, contribuye al equilibrio de las neuronas y a la prevención del daño por oxidación. Según el grupo de investigación NeuroÈpia del IRB CatSud, este tipo de alimentación puede favorecer una composición lipídica más saludable desde las primeras etapas de la vida.
Los omega‑3, asociados a una mejor función cognitiva
Un segundo estudio, titulado Red Blood Cell Fatty Acid Patterns and Cognitive Functions in Adolescents, se centra en la relación entre las grasas presentes en la sangre de los adolescentes y distintas capacidades cognitivas, como el razonamiento, la memoria y la toma de decisiones.
Los resultados indican que los adolescentes con niveles más elevados de omega‑3 obtienen mejores resultados en el razonamiento y en algunos aspectos de la toma de decisiones. Estas capacidades, que se desarrollan intensamente durante la adolescencia, son fundamentales para el funcionamiento cognitivo y pueden verse influidas tanto por factores biológicos como por el estilo de vida.
Los resultados refuerzan la idea de que los omega‑3 pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo cognitivo en esta etapa.
Bienestar emocional, estilos de vida y función cognitiva
Más allá de la nutrición, el desarrollo del cerebro durante la adolescencia también se ve influido por el bienestar psicológico y los estilos de vida. Un tercer estudio del IRB CatSud‑ISGlobal publicado en Frontiers in Psychology-Exploring the interplay of neuropsychological functions, psychological wellbeing, and lifestyle through principal component analysis: a comprehensive study- presenta resultados que indican que un menor bienestar emocional y el consumo de alcohol o tabaco se asocian con más síntomas de TDAH, mientras que la actividad física se relaciona positivamente con funciones ejecutivas vinculadas a la toma de decisiones y la regulación emocional. En este estudio, se trabajó con una muestra de 523 adolescentes en Cataluña.
Según el autor de los estudios, Nicolas Ayala‑Aldana, y el investigador principal del grupo NeuroÈpia, Jordi Julvez, estos hallazgos ponen de manifiesto la importancia de promover hábitos alimentarios y estilos de vida saludables durante la adolescencia para favorecer el desarrollo cognitivo. Aunque se trata de estudios observacionales, los resultados aportan evidencias útiles para diseñar estrategias de promoción de la salud que integren la alimentación con otros factores clave del estilo de vida.