El proyecto europeo Soil O-Live da un paso más en su objetivo de la regeneración de los suelos de olivar iniciando en campo dos ensayos que utilizan técnicas electroquímicas. El primer ensayo, que ya se encuentra plenamente operativo, prueba el uso del transporte electrocinético para la movilidad y recuperación del cobre retenido en el suelo como consecuencia del uso de fungicidas tradicionales. Y, por otro lado, el segundo ensayo, que arrancará en unas semanas, buscará comprobar la utilización de ozono electrogenerado in situ para la degradación de pesticidas orgánicos.
Ambas investigaciones, que ya han demostrado su eficacia en laboratorio, se trasladan ahora a una finca experimental del proyecto Soil O-Live ubicada en Santisteban del Puerto (Jaén), donde emplean energía fotovoltaica para alimentar el sistema que utilizan.
La profesora Cristina Sáez Jiménez, catedrática del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Castilla-La Mancha, junto a su equipo integrado por Cristina Navas Higuero, Bryan Andrés Tiban Anrango, Manuel Andrés Rodrigo y Engracia Lacasa, lidera estos ensayos que cuentan además con la colaboración de la Universidad de Jaén (UJA) y el Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), instituciones que, junto a la UCLM, forman parte del consorcio internacional Soil O-Live.
El primer ensayo de electrorremediación consiste en la aplicación de campos eléctricos controlados de baja intensidad para la remediación de suelo agrícola contaminado con fungicidas a base de cobre, evaluando el uso de agentes quelantes biodegradables, como el EDDS, para incrementar la movilización del metal pesado. A grandes rasgos, la investigación trata de comprobar si es posible transportar el cobre hacia puntos concretos del terreno para su posterior extracción y recuperación. Este experimento ya se ha iniciado y se espera que los primeros resultados se puedan obtener tras el verano.
Respecto al segundo, se probará la viabilidad técnica de la oxidación química mediante ozono gaseoso generado de forma electroquímica. Este ensayo busca la degradación y eliminación directa en el terreno de pesticidas habituales, como el glifosato. El sistema generará el ozono in situ y a demanda gracias a la energía fotovoltaica, inyectándose en el suelo para destruir los contaminantes orgánicos sin dejar residuos secundarios y preservando la salud y funcionalidad del ecosistema del suelo.
Las dos investigaciones se desarrollan en el marco de la fase de restauración del proyecto Soil O-Live, cuya misión es mejorar la salud de los suelos mediante la aportación de soluciones innovadoras a problemas críticos identificados, como la presencia de contaminantes persistentes y la pérdida de biodiversidad en los olivares andaluces.