Tras la cata y los análisis de muestras de suelo, en la categoría Frutado Ligero el premio ha sido para KM15, elaborado con aceitunas de la variedad picholine du Languedoc, de Marrakech (Marruecos). Los expertos describieron un frutado ligero de aceituna verde. Según el acta del jurado, “en nariz se perciben toques de tomatera y almendra que aportan un matiz delicado y ligeramente dulce. Se suman matices de hierba fresca, que refuerzan su carácter verde y natural, junto con sutiles recuerdos de frutos secos, que redondean el conjunto aromático. En boca presenta una entrada dulce con sensaciones de amargor y picante suaves, resultando un aceite delicado, ligero y equilibrado”.
En la categoría de Frutado Medio, el galardón ha sido para Olive Genesis, de la Sierra Sur de Jaén, elaborado con la variedad picual. El jurado ha destacado el perfil de la aceituna verde: “En nariz destacan notas de almendra verde, hierbas aromáticas que recuerdan al campo recién cortado y delicados toques de flores silvestres. En boca se muestra equilibrado y armonioso, aportando una sensación compleja, en la que el amargor y el picante están perfectamente balanceados”.
En la categoría de Frutado Intenso, el premio ha recaído en Almazaras de la Subbética (Carcabuey, Córdoba). El panel de cata ha determinado un “frutado intenso de aceituna verde”: “En nariz, destaca el recuerdo a cubierta vegetal desbrozada, notas de almendra verde, tomatera y flores silvestres. En boca, el aceite confirma su carácter: presenta un picante progresivo, que aparece de forma gradual y elegante, creciendo en intensidad sin resultar agresivo. El amargo es potente y perfectamente equilibrado con el picante, generando una sensación armónica y estructurada. Es un aceite con personalidad y equilibrio, que transmite tanto frescura vegetal como sofisticación aromática”.
El certamen ha determinado también una categoría especial para el Mejor Suelo, que en esta edición ha sido para Aceite Arkilakis, de la Finca Arkilakis en la Puebla de Don Fadrique, Granada. El comité técnico ha otorgado este reconocimiento especial al registrar un sobresaliente valor de respiración celular del suelo (5,12 µg CO2-C g-1 h-1), lo que avala científicamente una extraordinaria actividad microbiana y biodiversidad en el terreno.
El concurso está impulsado por el proyecto europeo Soil O-Live, una iniciativa financiada al 100% por la Unión Europea a través del programa Horizonte Europa. Coordinado científicamente por la Universidad de Jaén (UJA). El proyecto cuenta con la alianza estratégica y la visión de Deoleo, líder mundial en el sector.
En este certamen, las almazaras participantes deben remitir tanto una muestra de su aceite (500 ml.) como una muestra física de la capa superficial del suelo de origen (50 gramos), georreferenciada para verificar su trazabilidad completa por satélite.
La selección arrancó con una primera fase científica en la que el comité técnico evaluó la salud biológica de cada olivar mediante el parámetro de respiración basal del suelo, un indicador clave alineado con la futura Ley Europea de Vigilancia del Suelo. Sólo aquellas muestras procedentes de las tierras con mejores niveles de salud biológica accedieron a la fase final de cata. En esta ocasión pasaron a la fase final de cata un total de 48 muestras.
La cata se celebró en la sede de Deoleo el pasado 4 de junio, donde un jurado compuesto por expertos de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), el IFAPA, la Oleoteca de Córdoba y Deoleo Global determinó los ganadores siguiendo la normativa de calidad oficial del Consejo Oleícola Internacional. Los ganadores recibirán su galardón y diplomas en un acto de entrega de premios en septiembre en fecha y lugar por determinar.
Para el coordinador del proyecto, Antonio Manzaneda, profesor de Ecología de la Universidad de Jaén, esta tercera edición muestra la consolidación del certamen y ha apuntado el creciente interés internacional que confirma el vínculo directo entre la salud del suelo y la calidad final del aceite. “Este certamen nace para demostrar que el suelo es el origen de la excelencia. La sostenibilidad ambiental no debe verse como una obligación, sino como una ventaja competitiva capaz de traducirse en aceites de mayor calidad”, ha resaltado, recordando que la protección de la tierra aumenta la estabilidad y la singularidad sensorial del producto.