Desde Mercacei realizamos en este artículo un balance de la campaña oleícola 2025/26 en los principales países productores -España, Italia, Grecia, Túnez, Marruecos, Turquía y Portugal- de la mano de consultores y expertos internacionales del sector del aceite de oliva.
España
El director de la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), José María Penco, explica que, con datos ya de febrero cerrado, "podemos afirmar que la campaña se sittuará en torno a 1.300.000 toneladas de produccion en España, lo que se acerca al aforo inicial previsto. La novedad respecto a este aforo es que habrá menos virgen extra y más lampante debido a la demora de la recolección forzada por el tren de tormentas de enero y febrero".
En este escenario, según Penco, a la vista de las buenas salidas mensuales registradas y siguiendo este ritmo, "afrontaremos un enlace normal, en torno a 300.000 toneladas. Todos estos datos anteriores sugieren una campaña normal de producción y comercialización, y por tanto el mercado debería comportarse con tranquilidad con precios acordes con los costes, de forma que remunere de forma justa a la producción".
En cualquier caso, dado el estado de calidad de las bodegas en España, se espera -a su juicio- un diferencial récord entre los vírgenes extra y los lampantes.
Italia
El director de la Associazione Nazionale Città dell'Olio, Antonio Balenzano, afirma que la campaña 2025/26 en Italia muestra una clara recuperación, con una producción nacional que regresa a casi 300.000 toneladas, aproximadamente un 30% más que la temporada anterior. Sin embargo, considera que el mercado sigue siendo frágil, ya que a pesar de los bajos precios de venta al público, las compras en los hogares siguen siendo escasas, y el aceite de oliva virgen extra italiano continúa sufriendo una amplia diferencia de precio en comparación con los blends de la UE.
Según precisa, en enero de 2026, el AOVE italiano registró un precio medio de 10,84 euro/litro, frente a los 7,12 euros/litro del producto de la UE, y las ventas de AOVE italiano cayeron un 14% (Nielsen Research-Observatorio SOL Verona).
Al mismo tiempo, Balenzano afirma que las exportaciones siguen siendo estratégicas, incluso si los valores están bajo presión, especialmente en el mercado estadounidense. “Para nosotros, esto significa que Italia no debe competir sólo en volúmenes, sino también en calidad, origen, biodiversidad e identidad territorial. La recuperación de la producción es una señal alentadora, pero aún no es una solución. La prioridad ahora es convertir la calidad, la biodiversidad y el origen en un mayor reconocimiento del mercado, un consumo más informado y un valor más estable para los productores y los territorios”, destaca.
Por su parte, Marco Scanu, oleólogo y asesor internacional en olivicultura y elaiotecnia, apunta que la campaña oleícola se ha cerrado en alrededor de 290.000 toneladas de aceite de oliva, la mayoría desde el sur de Italia, con Puglia produciendo gran parte de ese volumen.
En algunas regiones, según detalla Scanu, la situación todavía no se ha definido porque continúan en producción, por lo que "estamos esperando esta semana o la próxima los datos oficiales. Pero, de manera general, ha sido una buena campaña, en línea con los últimos años". Aparte de un primer momento de dificultad, sobre todo por la mosca del olivo en el centro de Italia, el resto de la campaña se ha desarrollado con regularidad, si bien interrumpida por las lluvias intensas registradas en diciembre y enero, lo que ha alargado alargando la recolección y complicado un poco las operaciones y la calidad del producto. En definitiva, “ha sido una campaña positiva, de hecho han ido escalando a alrededor de los 6-6,50 euros/kilo y, dependiendo de la calidad, con un valor más alto”, afirma.
Grecia
En el caso de Grecia, el bróker especializado en el mercado griego Luigino Mazzei señala que la producción en la campaña 2025/26 se sitúa en aproximadamente 200.000 toneladas, cifra ligeramente inferior a la previsión inicial de de 220.000 toneladas.
Según Mazzei, en particular, la isla de Creta produjo menos de lo esperado (aproximadamente 40.000 toneladas), con una calidad inferior a la habitual, al igual que el Peloponeso, donde la producción fue de aproximadamente 80.000 toneladas y la calidad se ha visto afectada por antracnosis. Sin embargo, apunta que “el mercado está paralizado, casi no se ha exportado, ya que los precios en la almazara son muy altos -más de 5 euros- y la mayor parte del aceite sigue sin venderse”.
Asimismo, Konstantinos Tsoronis, químico y oleólogo, afirma que el sector griego del aceite de oliva avanza en la temporada 2025/26 según las proyecciones realizadas a principios de año. "Las previsiones iniciales apuntaban a una disminución de la producción de entre un 12% y un 15%, principalmente debido a la prolongada sequía y a las altas temperaturas estivales que afectaron al desarrollo del fruto en varias regiones productoras clave. Las estimaciones actuales sitúan la producción nacional cerca de las 210.000 toneladas, lo que confirma una cosecha moderadamente reducida en comparación con la campaña anterior", explica.
También apunta que las transacciones continúan con niveles de precios más equilibrados, lo que refleja tanto una mayor disponibilidad en el Mediterráneo como una normalización gradual de las expectativas de suministro. No obstante, "los productores se mantienen cautelosos, ya que la inestabilidad climática y la presión localizada de la mosca del olivo nos recuerdan que el sector mediterráneo del aceite de oliva está cada vez más expuesto a la incertidumbre ambiental".
Túnez
El agente comercial y bróker italiano Adriano Caramia resalta que el sector del aceite de oliva en Túnez está experimentando una campaña récord. “Las estimaciones son claras: el umbral de producción de 500.000 toneladas ya está al alcance. Se trata de un hito histórico, más del doble de la media de hace 20 años (150.000-250.000 toneladas), que recompensa las inversiones y la planificación estratégica implementadas por el país durante las últimas dos décadas”, resalta.
Actualmente, según Caramia, aproximadamente el 85% de la cosecha está completa. Si bien el Ramadán ha impuesto una desaceleración natural, el panorama regional es "positivo"; y en las zonas del norte del país y Kairuán las operaciones están casi terminadas; mientras que las gobernaciones de Sidi Bouzid, Gafsa y Sfax se encuentran en una etapa menos avanzada.
“La calidad obtenida es buena en promedio, mientras que los rendimientos se mantienen satisfactorios. Como es habitual, en las etapas finales del prensado, se observa un aumento natural del rendimiento del aceite, a pesar de una ligera disminución de los estándares organolépticos, típica de las frutas en maduración avanzada”, apunta, al tiempo que añade que este rendimiento de la producción se refleja en el dinamismo de las exportaciones. En el primer trimestre, los envíos al extranjero superaron las 130.000 toneladas (un 55% más que el año anterior), con una media constante de más de 40.000 toneladas mensuales. El aumento de la cuota de producto envasado es significativo en este contexto.
A su juicio, estos fenómenos también deben interpretarse a la luz de la "perjudicial brecha arancelaria entre Túnez y el resto de los países exportadores a EEUU, una distorsión que debería reajustarse tras las últimas revisiones arancelarias".
Además, precisa que los precios comenzaron muy bajos, con contratos firmados a principios de temporada a poco más de tres euros por kilo en fábrica. Posteriormente, los precios aumentaron gradualmente hasta finales de febrero, cuando en todos los países productores registraron un ligero descenso. "En cualquier caso, la brecha de precios entre Túnez y otros aceites de oliva de la UE se ha reducido", afirma.
A pesar de las cifras positivas, según Caramia, el sector no está exento de desafíos. La escasez de mano de obra para la cosecha y la fragilidad financiera del sistema crediticio, debido principalmente a las conocidas vicisitudes del sector oleícola tunecino, siguen poniendo a prueba la estabilidad de las empresas. Sin embargo, considera que la resiliencia de los operadores locales está demostrando ser el verdadero motor de este año extraordinario, capaz de transformar las dificultades estructurales en un éxito de producción global.
Marruecos
Respecto a Marruecos, Noureddine Ouazzani, experto internacional en olivicultura y elaiotécnia, explica que si bien las estimaciones iniciales de la producción de aceite de oliva marroquí en septiembre-octubre, que indicaban más de 250.000 toneladas, "fueron muy buenas noticias para los olivares y la industria del aceite de oliva, hoy la producción no parece tan prometedora".
Según Ouazzani, las estimaciones actuales de los operadores del sector marroquí indican que la producción de aceite de oliva no supera las 160.000-180.000 toneladas. "Los días muy calurosos en primavera y verano, combinados con la escasez de lluvias, especialmente en verano, y las lluvias excepcionalmente fuertes durante el período comprendido entre finales de noviembre y febrero, han sido las principales características climáticas de esta cosecha. Las altas temperaturas registradas, especialmente durante julio y agosto, causaron un grave estrés hídrico en los olivares de las zonas áridas, lo que finalmente redujo el tamaño del fruto. Las lluvias durante los primeros diez días de noviembre no tuvieron un impacto directo en la producción de aceitunas. Además, las lluvias excepcionalmente fuertes e inundaciones durante diciembre, enero y febrero en las principales regiones olivareras de Marruecos interrumpieron gravemente la cosecha. La movilización de mano de obra para la cosecha provocó retrasos en la maduración, caída de frutos y pérdidas de producción", explica.
A pesar de estas condiciones, este experto cree que la temporada 2025/26 marca un repunte significativo en el potencial de producción de aceitunas de Marruecos, que podrá aprovecharse en los próximos años. La mayor parte de esta producción provendrá de olivares tradicionales de regadío e intensivos. Estos olivares de regadío (tradicionales e intensivos) representan aproximadamente el 30% de la superficie olivarera de Marruecos, estimada en 1.220.000 hectáreas.
Por otro lado, "se ha registrado una caída significativa en el precio del litro de aceite de oliva, que ahora se sitúa entre 50 y 70 dírhams, en comparación con los más de 100 dírhams de la temporada anterior", afirma, al tiempo que señala que la mecanización de la cosecha se está convirtiendo en un gran desafío para el sector oleícola marroquí.
Turquía
Por su parte, Murat Küçükçakır, ingeniero agrónomo y asesor de varios proyectos en Turquía y Azerbaiyán, la campaña 2025/26 en Turquía “comenzó y finalizó de forma interesante”. Así, precisa que "la temporada concluyó con la continuación de las medidas de protección a la exportación implementadas en el período anterior, junto con los stocks existentes y el aceite de oliva producido durante la campaña. Si bien se citan cifras variables, se estima que la cantidad total se sitúa entre 300.000 y 400.000 toneladas". Esta cifra, en su opinión, refleja la disminución de los precios del mercado internacional, lo que supone precios de venta inferiores a los costes de producción de los productores. “Esto ha llevado a muchos productores a optar por no vender sus productos, lo que ha resultado en una disminución significativa en la producción de aceite de oliva de Turquía”, apunta.
También afirma que el hecho de que el aceite de oliva no sea la única fuente de ingresos para muchas zonas de Turquía, así como la suficiente capacidad de almacenamiento, permite conservar las existencias.
“Las fluctuaciones de precios, junto con la interrupción de algunos costes difíciles, y a largo plazo, han dado lugar a una región en la que no se ha llevado a cabo la cosecha. Además, algunos agricultores han decidido no aplicar fertilizantes ni podar para la nueva temporada. El mayor obstáculo para una temporada 2026 exitosa, tras un invierno lluvioso, son las fluctuaciones de precios”, asegura.
Portugal
En Portugal -ha informado Alberto Serralha, CEO de Sociedade Agrícola Ouro Vegetal, S.A. (SAOV), productor y consultor internacional de aceite de oliva-, la temporada comenzó con un octubre seco y caluroso, que retrasó la recolección pero creó las bases para una cosecha sin problemas sanitarios en el fruto.
En general, Serralha explica que los aceites más tempranos sufrieron por las altas temperaturas exteriores, pero en noviembre todo mejoró con el inicio de la lluvia y la bajada de temperaturas, permitiendo que tras dos temporadas con graves problemas de calidad de los aceites producidos, la cosecha portuguesa terminó con un porcentaje muy elevado de aceite con baja acidez y dentro de la categoría virgen extra. Además, la acumulación de aceite se situó entre 2-3 puntos por encima de los últimos años, permitiendo obtener una producción similar a la de la temporada anterior, a pesar de los menores volúmenes de aceituna procesados.
Según detalla, la cosecha fue algo más larga de lo habitual, con una baja producción en octubre y más actividad de lo normal en diciembre y enero. Al contrario de años anteriores, en este momento aún existen volúmenes importantes disponibles para la venta. "Aunque aún un no hay datos definitivos oficiales, se habla de una producción de en torno a 170.000 t.", precisa.
Tras la recolección, en su opinión, el olivar en general se ve con fuerza y ya ha iniciado la brotación en el centro y sur de Portugal. "Las precipitaciones han sido abundantes y los embalses se encuentran cerca de sus máximos en todo el territorio", concluye.