Un cargamento romano ha sido objeto de una excavación arqueológica subacuática, llevada a cabo por la Oficina Arqueológica Cantonal de Neuchâtel, en estrecha colaboración con la Fundación Octopus y el Servicio Arqueológico del Estado de Friburgo (SAEF). Cientos de objetos, últimos vestigios del naufragio de una embarcación ya desaparecida, ocurrido entre los años 20 y 50 d. C., han sido identificados, documentados y posteriormente extraídos del lecho lacustre.