Esta tendencia forma parte de la expansión global del turismo gastronómico, con más del 55% de alemanes, franceses, estadounidenses, británicos y austriacos interesados en viajar a Italia para disfrutar de experiencias gastronómicas y enológicas en los próximos años. Así lo indica el Segundo Informe sobre Oleoturismo, promovido por la Associazione Nazionale Città dell’Olio, Coldiretti y Unaprol, editado por Roberta Garibaldi, que destaca la creciente estructuración del turismo del aceite de oliva como una experiencia cultural, educativa e inmersiva.
El interés crece tanto a nivel nacional -donde el 70% de los italianos desearía disfrutar de catas con maridaje- como en los principales mercados extranjeros, especialmente Alemania, Francia, Austria, Suiza y Estados Unidos, según recoge la Associazione Nazionale Città dell’Olio en su página web.
Además de las catas, las visitas a almazaras y las compras en origen, crece la demanda de experiencias inmersivas como recorridos entre olivos centenarios, cenas en olivares (seleccionadas por el 71%), visitas culturales y visitas a almazaras históricas. Toscana (29%) y Puglia (28%) lideran la lista, seguidas de Sicilia (20%), Umbria (18%) y Liguria (15%), mientras que el interés por zonas de producción menos conocidas pero de alta calidad va en aumento.
En cuanto al gasto, se observan diferencias entre mercados: en Europa el rango de precios oscila entre 20 y 40 euros, mientras que los turistas estadounidenses muestran una mayor propensión al segmento Premium, con un 30% dispuesto a gastar entre 60 y 100 euros. Los italianos muestran un gran interés por los aspectos relacionados con la salud (65%), las variedades (60 %) y la cultura (60%) del aceite, pero sigue existiendo una brecha de conocimiento: el 43% conoce de forma concreta la producción de su territorio o ha visitado olivares y almazaras, y menos de la mitad sabe indicar al menos una variedad.
“El oleoturismo, como destaca este segundo informe, ya no es un nicho para aficionados, sino un pilar de nuestra economía rural”, ha afirmado David Granieri, presidente de Unaprol y vicepresidente nacional de Coldiretti. Según Granieri, “gracias al impulso de la multifuncionalidad -desde las casas rurales hasta las granjas didácticas, pasando por la venta directa-, nuestros olivicultores no solo venden un producto extraordinario como el aceite de oliva virgen extra, sino que ofrecen una experiencia de civilización. Cada botella encierra el trabajo de quienes custodian territorios a menudo difíciles, preservando el territorio del abandono y garantizando la belleza de esos pueblos que son el corazón palpitante de nuestro país. El oleoturismo se confirma como una herramienta formidable para contrarrestar la despoblación de las zonas del interior y para promover un turismo de proximidad, sostenible y desestacionalizado. La Fundación Evooschool, constituida por Coldiretti, se compromete a apoyar a los operadores de la cadena de valor con iniciativas de formación orientadas al crecimiento profesional necesario para ofrecer servicios oleoturísticos de alto nivel, capaces de satisfacer las crecientes expectativas de los turistas tanto italianos como extranjeros”.
Club de Producto sobre Oleoturismo
Por su parte, el presidente de la Associazione Nazionale Città dell’Olio, Michele Sonnessa, ha subrayado que “el Segundo Informe sobre el Oleoturismo confirma que no es una moda pasajera, sino una palanca estratégica para el desarrollo sostenible y la puesta en valor de las zonas rurales”. A su juicio, para transformar el interés de los turistas en valor real, se necesita una oferta estructurada y de calidad. Por ello, Sonnessa ha resaltado que, junto con Unaprol, “estamos creando el primer Club de Producto sobre Oleoturismo, para poner en red a empresas, almazaras, restauradores, oleotecas y operadores de turismo experiencial”. El Club, según ha precisado, fomentará la promoción integrada, la comercialización, la formación, los servicios digitales y el apoyo a las empresas. “El oleoturismo es descubrimiento, relación y cuidado del territorio: debe diseñarse con las comunidades del aceite para generar repercusiones económicas, culturales y sociales duraderas. El Informe marca el camino: reforzar el vínculo entre producción y acogida, también en los pequeños municipios y en las zonas del interior, transformando la Italia del aceite en una gran ruta del gusto y de la identidad”, ha añadido.
“El aceite de oliva virgen extra es más que un simple producto alimenticio: es cultura, paisaje, identidad y la historia de una región. El oleoturismo representa hoy una palanca estratégica para la regeneración de las zonas rurales y para fortalecer la conexión entre las comunidades, los visitantes y la cadena de producción”, ha afirmado Roberta Garibaldi, que está al frente del equipo que ha llevado a cabo el trabajo de investigación, ampliando el horizonte geográfico con respecto a los resultados del primer informe (2023), que se había centrado en el mercado nacional. Sin embargo, ha considerado que al gran interés de los turistas potenciales se contrapone un conocimiento aún limitado sobre el mundo del olivar.