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Calderería Manzano, un proyecto industrial con futuro que nace de la tradición

Calderería Manzano, un proyecto industrial con futuro que nace de la tradición

martes 26 de mayo de 2026, 13:15h
Actualizado el: 26/05/2026 13:20h

En el corazón de la provincia de Córdoba, una historia de tenacidad y visión estratégica está redefiniendo uno de los proyectos empresariales con más trayectoria del sector oleícola internacional. Calderería Manzano, S.A., una firma que hunde sus raíces en el año 1918 en Bujalance, se encuentra hoy inmersa en un ambicioso ciclo de inversión que no solo busca la modernización tecnológica, sino la excelencia en las condiciones laborales y la sostenibilidad ambiental. Con un crecimiento sostenido de las ventas de un 15% anual de media desde 2020 y una plantilla que alcanza ya los 100 empleados, la compañía anuncia su tercera gran inversión estratégica: la reindustrialización completa de su sede social.

Para entender el conjunto de lo que hoy se proyecta en Bujalance, es necesario mirar hacia atrás, al camino recorrido en los últimos dos años. La hoja de ruta de Manzano ha sido clara: dotar a cada unidad de negocio de las mejores herramientas posibles para liderar un mercado global cada vez más exigente.

El primer hito llegó en junio de 2024 con la inauguración de una nueva fábrica de depósitos de acero inoxidable en Villafranca de Córdoba. Con una inversión superior a los 3,25 millones de euros, esta planta de 2.200 metros cuadrados y más de 20 metros de altura permitió a la empresa aumentar su capacidad productiva en un 60%. En estas instalaciones, Manzano fabrica los depósitos que se convierten en "catedrales" dentro de las almazaras modernas, permitiendo la creación de bodegas de gran formato listas para ser exportadas a cualquier rincón del planeta.

El segundo pilar de esta transformación se materializa en la primavera de 2025 con la apertura de un centro especializado en la reparación de rotores bajo la marca ManzanoGo. Este centro de referencia, también ubicado en Villafranca, nace para dar respuesta al crecimiento exponencial en la demanda de servicios postventa para centrífugas industriales. Con 2.000 metros cuadrados dedicados a la precisión técnica, el centro ManzanoGo integra digitalización y un entorno de trabajo con aire purificado y climatización para garantizar, como en la fábrica anterior, las mejores condiciones de trabajo y la máxima vida útil de piezas críticas como sinfines y motorreductores. Es una inversión cofinanciada por la Junta de Andalucía y por la Unión Europea a través del fondo FEDER.

2026: la reindustrialización del "corazón" en Bujalance

Llegamos así al tercer y definitivo paso de esta estrategia: la reindustrialización de la sede social y fábrica original de Bujalance. Este proyecto, que cuenta con un presupuesto de 1.200.000 euros, se ejecutará a lo largo del año 2026. Su objetivo es ambicioso pero necesario: llevar a la nave primigenia de la empresa -donde se fabrican equipos fundamentales como molinos trituradores, bombas de pistón y termobatidoras- a los mismos niveles de tecnología y eficiencia de los centros de reciente creación. Un aumento de la capacidad productiva que ha merecido la confianza de las instituciones, puesto que es un proyecto que está cofinanciado por la Junta de Andalucía y por la Unión Europea a través del fondo FEDER.

La inversión de 2026 dotará a la fábrica de Bujalance de equipamiento de última generación. La incorporación de tecnología de corte láser y nuevo centro de mecanizado permitirá una precisión absoluta en la fabricación de maquinaria oleícola, además de un aumento de la productividad y una importante disminución de costes y dependencia de terceros. Además, se implementarán almacenes verticales digitalizados, optimizando el espacio y asegurando una trazabilidad total de los componentes, en línea con la transformación digital que ya se disfruta en el centro de reparaciones de la firma.

Condiciones laborales, sostenibilidad y eficiencia

Más allá de la maquinaria, el proyecto contempla la reconstrucción completa de la edificación original, cuyas estructuras datan de los años 60. No se trata solo de una mejora estética, sino de una renovación funcional profunda que incluirá nuevas instalaciones para el personal. Siguiendo el estándar de excelencia marcado en 2024 y 2025, la fábrica de Bujalance contará con un sistema de climatización integral. En una zona donde el rigor térmico es una realidad, Manzano reafirma su compromiso con el bienestar de sus trabajadores, entendiendo que un entorno confortable es la base de la calidad industrial.

La sostenibilidad no es un concepto vacío para Calderería Manzano. El plan de reindustrialización de 2026 culminará la estrategia de la compañía para alcanzar el autoabastecimiento eléctrico. Al igual que en las plantas de Villafranca, la sede de Bujalance contará con una potente instalación fotovoltaica. Este compromiso con la generación eléctrica renovable permitirá que la producción de maquinaria para la extracción de aceite de oliva sea un proceso con el mínimo impacto ambiental posible, alineando la ética empresarial con las demandas de los consumidores globales.

Uno de los motores principales de esta inversión es la optimización de la logística interna. Con unas exportaciones que representan ya alrededor del 65% del volumen anual de negocio, la fábrica de Bujalance debe operar como un reloj. La historia reciente de la marca está ligada a proyectos internacionales en países tan diversos como EEUU, Túnez, Argentina o Portugal entre muchos otros. La capacidad de fabricar equipos fiables que luego son instalados en apenas unos días por los equipos de montaje de Manzano en cualquier parte del mundo requiere una infraestructura de producción ágil y moderna. Al mejorar la eficiencia en Bujalance, la empresa asegura su competitividad en un mercado donde la rapidez de respuesta y la fiabilidad de la maquinaria de proceso son factores críticos para el éxito de sus clientes extranjeros.

Un legado que se proyecta al futuro

Calderería Manzano ha demostrado que es posible crecer manteniendo la fidelidad a sus orígenes. El hecho de priorizar a proveedores locales en sus proyectos de construcción y mantener su sede en el lugar donde todo comenzó en 1918 es una prueba de su arraigo.

Sin embargo, el Manzano de 2026 es una entidad muy diferente a la de sus fundadores. Con 100 empleados altamente cualificados y una estructura productiva diversificada en tres centros de excelencia, la empresa está preparada para los retos de la próxima década.

La reindustrialización de Bujalance no es solo una obra de ingeniería; es un mensaje de confianza en el futuro de la industria cordobesa y una promesa de que la calidad y la innovación seguirán siendo el sello distintivo de esta casa centenaria. La maquinaria que saldrá de las nuevas líneas de Bujalance en 2026, fabricada con tecnología láser y bajo un estricto control digital, seguirá llevando el nombre de Manzano a las almazaras de todo el mundo, garantizando que el oro líquido se produzca siempre con la mejor tecnología disponible en el mercado.