El informe señala que el sector agribusiness en Iberia se confirma como el más dinámico y profesionalizado de Europa, atrayendo capital institucional y diversificando cultivos en un contexto global de creciente demanda alimentaria. La región se posiciona como destino estable para inversiones a largo plazo, respaldada por su estabilidad política, regulación favorable y proximidad a grandes mercados consumidores. Los cultivos permanentes -olivo, almendro, cítricos, frutos rojos y pistacho- siguen ganando terreno, con incrementos de productividad superiores a la media de la UE.
Factores como la orientación exportadora y la alineación con criterios ESG (eficiencia hídrica, biodiversidad) refuerzan el atractivo del sur de Europa para inversores institucionales. No obstante, CBRE identifica algunos desafíos: escasez de agua, aumento de costes y exigencias regulatorias ambientales. La inversión en tecnología, sistemas de riego y resiliencia de la cadena de suministro se antoja clave para mantener la competitividad.
Tal y como señala Manuel Albuquerque, Head of Agribusiness del Sur de Europa en CBRE, “el agronegocio se ha convertido en un sector estratégico a nivel mundial, impulsado por el crecimiento sostenido de la demanda alimentaria y la profesionalización de las explotaciones. Hoy hablamos de un mercado global, interconectado y con un papel clave en términos de sostenibilidad, donde la inversión busca tanto rentabilidad como impacto positivo en biodiversidad, eficiencia hídrica y reducción de carbono. En este contexto, el sur de Europa, y especialmente Iberia, ocupa una posición privilegiada por su capacidad productiva, modernización y orientación exportadora. Desde CBRE aportamos una visión integral que combina conocimiento local y alcance global, ayudando a nuestros clientes a identificar oportunidades”.
España: liderazgo europeo en cultivos Premium
Con más del 40% de la producción mundial de aceite de oliva y liderazgo europeo en frutos secos, subtropicales y cítricos, Iberia se consolida como referente en cultivos Premium. España se mantiene como referente en producción agroalimentaria, liderando el mercado mundial de aceite de oliva, con cerca del 35% del total global. Andalucía, y en particular Jaén, concentra la mayor superficie de olivar, donde la dependencia del régimen de lluvias sigue condicionando precios y rendimientos. El informe destaca que los olivares modernos en regadío han mostrado retornos extraordinarios, reforzando su atractivo para los inversores.
En cuanto a los frutos secos, España se ha establecido como principal productor en Europa para almendro y pistacho, presentando una muy necesaria alternativa a la producción americana, que está ahora bajo presión por limitaciones de regadío en California.
Financiación y rentabilidades
La financiación agraria en el sur de Europa se apoya principalmente en la banca tradicional, con préstamos y leasing para maquinaria, favorecidos por la bajada de tipos del BCE. Ganan presencia los prestamistas privados especializados en cultivos permanentes y regadío, con estructuras sale & leaseback, mientras los fondos de deuda comienzan a asignar capital, aunque de forma residual frente a otros mercados más maduros como Norteamérica.
Las rentabilidades varían según el modelo de inversión: entre 4-6,5% en arrendamiento de tierras irrigadas y entre 8-15% en compra y operación dependiendo del tipo de cultivo y sin considerar la revalorización del suelo.
Los precios de la tierra irrigada reflejan la alta demanda, explica CBRE: en Iberia se sitúan entre 30.000 y 45.000 euros/ha., mientras que en Italia oscilan entre 25.000 y 45.000 euros/ha. Entre los cultivos más demandados destacan el olivo, el almendro y el pistacho, considerados estratégicos por su orientación exportadora y su capacidad para generar retornos estables. Las transacciones de los últimos años confirman el interés por activos ligados a cultivos de alto valor, como demuestran algunas operaciones lideradas por CBRE en España, Portugal (Alentejo) o Lazio (Italia).
Contexto global
España y Portugal se sitúan entre las regiones del mundo cuya producción agrícola -medida en dólares estadounidenses- al menos se ha duplicado desde el año 2000, según el informe global de CBRE. Este comportamiento consolidado pone de manifiesto no sólo la transformación del sector a escala internacional, sino también el fuerte avance y la profesionalización del campo ibérico en las últimas dos décadas.
La demanda mundial de alimentos sigue en aumento, con la inversión en capital natural pasando de niveles insignificantes a 250.000 millones de euros en 20 años, tan sólo considerando fondos institucionales -menos de la mitad del volumen total en Iberia, donde también participan grupos industriales y family offices-. Las rentabilidades históricas de la tierra agrícola rondan el 10% anual, con menor volatilidad que otros activos y beneficios en diversificación y sostenibilidad. Por último, el informe subraya cómo el agronegocio está altamente interconectado: el comercio (exportaciones/importaciones) representa una parte significativa de la producción, superando el 50% en cultivos como la almendra, reforzando la necesidad de una visión global para poder entender y soportar la toma de decisiones en este sector.