Según han informado sus impulsores, el 1 de febrero el proyecto alcanzó su punto medio, lo que brinda la oportunidad de poner en perspectiva los progresos logrados hasta ahora. Uno de los desarrollos más tangibles ha sido la creación de una red dinámica de más de 250 agricultores y agricultoras ecológicos en 12 países europeos. La diversidad de la red abarca distintos climas: las explotaciones van desde el nivel del mar hasta más de 1.200 metros de altitud, con regímenes variados de precipitaciones y temperaturas, lo que refleja la diversidad climática de Europa y refuerza la capacidad de la red para investigar la adaptación y la mitigación frente al cambio climático. La mayoría de las explotaciones participantes son mixtas de cultivos y ganadería (70%), es decir, cuentan con animales y con pastos o cultivos forrajeros anuales para alimentarlos. El resto corresponde a explotaciones de cultivos herbáceos y de cultivos permanentes.
Una encuesta a agricultores y agricultoras identificó los fenómenos meteorológicos extremos y la gestión del agua como sus principales retos relacionados con el clima, especialmente en el sur de Europa. Cabe destacar que el 20% de las personas encuestadas declaró regar partes de sus explotaciones, lo que subraya la importancia de las soluciones técnicas y del intercambio de conocimiento entre profesionales agrarios. También fueron relevantes las preocupaciones sobre la protección del suelo, especialmente entre quienes trabajan tierras de cultivo. La caracterización de explotaciones realizada por OrganicClimateNET reveló que en el 24% de las granjas encuestadas hay turberas, lo que pone de relieve el papel crítico de la conservación del suelo en estrategias más amplias de adaptación climática.
Para profundizar la colaboración, el proyecto organizó una serie de tres visitas internacionales a explotaciones, agrupando a las personas participantes por sector -ganadería, cultivos permanentes y sistemas de cultivos herbáceos- para que pudieran observar prácticas relevantes para sus propios sistemas de producción. Según sus impulsores, estos intercambios han resultado fundamentales para compartir soluciones prácticas y climáticamente inteligentes. En la segunda mitad del proyecto están previstas nueve visitas adicionales.
Junto a estas actividades de intercambio entre agricultores y agricultoras, OrganicClimateNET ha desarrollado un catálogo exhaustivo de prácticas ecológicas de “carbon farming”, que ofrece orientaciones claras sobre estrategias de mitigación y adaptación, y evalúa los cobeneficios, riesgos y viabilidad de cada una de las estrategias. Sobre esta base práctica, el proyecto ha utilizado dos herramientas consolidadas de balance de carbono -CAP’2ER y la Farm Carbon Calculator- para ayudar a las explotaciones a evaluar su impacto climático. Desde 2026, agricultores y agricultoras líderes y con formación en estas herramientas ofrecerán apoyo práctico a los miembros de la red, ayudándoles a cuantificar sus emisiones, estimar el potencial de secuestro de carbono y diseñar itinerarios personalizados para avanzar hacia una agricultura más inteligente frente al clima.
Estos esfuerzos se complementan con la ampliación de recursos disponibles en la plataforma Organic Farm Knowledge. Ya se han traducido o desarrollado de nuevo más de 70 materiales, sin embargo, el proyecto aspira a expandir su contribución hasta al menos 120 documentos. Los temas reflejan las prioridades y retos reales abordados sobre el terreno, desde la gestión del agua y la biodiversidad hasta estrategias de estiércol y enfoques de asesoramiento, garantizando que agricultores/as y asesores/as tengan acceso a apoyo relevante y de alta calidad.
Aunque el proyecto se centra en avances técnicos y prácticos, también reconoce que estas mejoras se producen en un marco político más amplio. Durante sus dos primeros años, OrganicClimateNET realizó un análisis exhaustivo de las políticas de la UE relacionadas con la agricultura climáticamente ecológica. Los resultados ponen de relieve tanto las oportunidades como las limitaciones de los instrumentos actuales, subrayando la necesidad de marcos que recompensen e incentiven la adopción generalizada de prácticas ecológicas favorables al clima. Este trabajo, junto con los resultados de un taller de partes interesadas organizado por OrganicClimateNET, constituyó la base del primero de cuatro documentos de orientación normativa preparado juntamente con la iniciativa Climate Farm Demo. En los próximos dos años, estos documentos se debatirán y desarrollarán a través de una serie de talleres e intercambios con partes interesadas.
Experiencias en Biofach
Los avances logrados en todos estos ámbitos se hicieron especialmente visibles en Biofach 2026, donde OrganicClimateNET participó en una de las ferias líderes mundiales de producción ecológica. Durante un taller coorganizado con OrganicAdviceNetwork como parte del Science Day de TP Organic, los socios del proyecto compartieron sus experiencias en iniciativas de intercambio de conocimiento, destacando cómo el aprendizaje entre iguales acelera la adopción de soluciones prácticas. A continuación, las personas participantes exploraron formas de reforzar los flujos de conocimiento dentro del sector ecológico e identificaron las herramientas que mejor apoyan un asesoramiento eficaz.
A lo largo de la feria, los visitantes también pudieron conversar con el equipo del proyecto en el estand de OrganicClimateNET. Las conversaciones pusieron de relieve no solo la urgencia de abordar el cambio climático, sino también el fuerte interés de la comunidad ecológica por la colaboración y la innovación. Muchas personas mostraron interés en las próximas actividades, especialmente en las evaluaciones individuales de carbono, el ensayo en campo de prácticas climáticamente inteligentes y las experiencias de aprendizaje entre iguales a nivel nacional e internacional.
En conjunto, según sus impulsores, OrganicClimateNET demuestra el compromiso de la Unión Europea con el impulso de la sostenibilidad ambiental y pone de relieve el papel esencial que puede desempeñar la agricultura ecológica en la construcción de un sistema agrario climáticamente neutro y resiliente. Al entrar en su siguiente fase, el proyecto sigue sentando las bases científicas, prácticas y políticas de un futuro en el que la agricultura no solo alimente a Europa, sino que también contribuya a la salud de sus ecosistemas.
