La organización ha precisado que estas dos iniciativas han surgido de la necesidad de las cooperativas agrarias de gestionar y valorizar su propio orujo de aceituna y, al mismo tiempo, se configura como una oportunidad estratégica para introducir innovación tecnológica en el sector agrario, abriendo nuevas vías para la transformación en bioproductos de alto valor añadido.
Según ha explicado la FCAC, el orujo de aceituna producido por las cooperativas oleícolas es un recurso con diversos usos y aplicaciones. Sin embargo, mayoritariamente, en la actualidad es gestionada y valorizada por agentes externos al sector productor. A su juicio, el conocimiento generado en los últimos años ha demostrado que el orujo de aceituna presenta muchas oportunidades como materia prima para procesos productivos dentro de la llamada bioeconomía circular.
Con la participación de la FCAC, el Clúster de Bioenergía de Cataluña y diversas empresas de ingeniería, consultoría y centros tecnológicos que realizarán los estudios, la cooperativa de Maials ha acogido la primera reunión para presentar las principales actividades ligadas a los proyectos, recibiendo muy buena acogida con la presencia de 15 cooperativas oleícolas catalanas.
