Este estudio apunta que el mercado japonés de aceite de oliva se ha vuelto crucial para las compañías españolas del sector, no sólo debido a que España es el principal exportador a Japón, sino también por el potencial de crecimiento en el mercado japonés debido a su dependencia de las importaciones, no solo de aceite de oliva, sino de alimentos en general.
Según precisa el informe, España es el principal exportador, con una cuota de mercado que se ha mantenido alrededor del 55% hasta el pasado año, cuando sufrió un notable descenso hasta el 45%, seguida de Italia, cuya cuota de mercado se ha situado tradicionalmente entre el 30 y el 40%, pero que en 2025 incrementó su cuota hasta el 43%.
A su juicio, la imagen del aceite de oliva es muy positiva, cimentada en su percepción como alimento saludable. Los japoneses lo han ido incorporando a su dieta de formas muy diferentes, como aliño para ensaladas, en recetas de cocina japonesas y occidentales, para elaborar postres, etc. Sin embargo, el precio del aceite de oliva se ha incrementado notablemente debido a la depreciación del yen y a la disminución de la oferta a consecuencia del efecto del cambio climático sobre las cosechas, lo que puede suponer un descenso de la demanda, ya que la variable precio sigue siendo un factor decisivo en la compra, según el informe.
Gracias a las campañas realizadas por las autoridades españolas y las empresas productoras para dar a conocer el aceite de oliva y educar a los consumidores japoneses sobre los diferentes aceites de oliva, sus usos culinarios y beneficios para la salud, el aceite español tiene una sólida reputación como un producto de alta calidad y sabor, según apunta el informe.
Aunque el mercado japonés ofrece oportunidades significativas para los aceites de oliva españoles, el éxito, según detalla el estudio, pasa por definir una estrategia comercial sólida y adaptativa. Mantener una comunicación cercana con importadores, adaptarse a los gustos locales y promover el uso versátil del aceite de oliva son pasos cruciales, que deben apoyarse en la Marca España y en la proliferación de restaurantes españoles y la difusión de la gastronomía española en medios de comunicación, revistas especializadas y campañas promocionales.
Oportunidades
Dado que el aceite de oliva aún no es parte integral de la dieta japonesa diaria, y el aumento de precios puede afectar a la demanda, el informe apunta que es necesarioconsiderar el mercado japonés como una oportunidad a largo plazo, con la expectativa de que se convertirá gradualmente en un producto de uso común, y de que los precios se estabilizarán a medio y largo plazo. "La persistencia es esencial para el éxito en el mercado japonés", resalta.
La promoción del aceite español y la divulgación de sus beneficios, por instituciones y productores, tiene una larga trayectoria en Japón. Así, señala que en una sociedad cada vez más inmersa en redes sociales, en perjuicio de los medios tradicionales, la presencia en estas plataformas es esencial para llegar al consumidor, y la colaboración con influencers puede permitir al aceite español insertarse con mayor eficacia en el marco cultural japonés.
También considera que la promoción del aceite español no debe restringirse a los consumidores, sino enfocarse también a los actores claves de la cadena de distribución, los importadores y distribuidores. Para esto es esencial la presencia en ferias como Foodex y el cultivo de relaciones empresariales con posibles socios japoneses.
Aunque aún el comercio electrónico es un canal minoritario en lo que respecta a alimentación, ha experimentado un significativo crecimiento en otros sectores, lo que indica una tendencia de creciente adopción que eventualmente alcanzará el sector de la alimentación. Esto beneficia especialmente al aceite de oliva, al tratarse de un producto no perecedero. La distribución a través de canales on line como Amazon o Rakuten, si se consigue que resulte más competitiva en precio que el canal físico, puede ser una oportunidad para el aceite embotellado en origen, en segmentos para los que el aceite no resulta prohibitivo, pero el precio sigue siendo un factor relevante.