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La curiosidad revivió al gato

Mercacei Semanal 1.044

jueves 27 de abril de 2017, 17:37h

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En el colegio nos enseñaban jugando. Las manzanas se contaban en lugar de comerse, los lápices de colores se gastaban de tanto colorear y cualquier caja de cartón era una nave espacial más que decente para imitar los primeros pasos de Armstrong sobre la superficie lunar.
Es cierto que los tiempos han cambiado, pero no todo ha ido a peor. Hay vida después de los selfies, el bullying y el twerking de los adolescentes. O, por lo menos, la hay en el Instituto Andrés Bello de Talca, en Chile.
Dos alumnos de segundo de bachillerato de este centro, junto con la ayuda de su profesor Fredy Segura, llevan tres años trabajando en un proyecto que busca reemplazar los antibióticos tradicionales por uno natural elaborado a partir de hojas de olivo.
Todo comenzó cuando Felipe Islas y Luciano Imas cursaban el taller científico que impartía Segura en el colegio. Allí, empezaron indagando sobre las propiedades antibacterianas de los árboles nativos hasta llegar al olivo (Olea europaea), donde encontraron lo que buscaban y comenzaron a trabajar en un proyecto más importante: crear un antibiótico 100% natural a partir del extracto de hojas de olivo.
Los alumnos, que viajarán el próximo 12 de junio a Nueva York para competir con proyectos de todo el mundo, cuentan que, ente la falta de un lugar donde trabajar, se fabricaron un laboratorio casero en las duchas del colegio, donde guardaban los materiales para sus experimentos.
Así fue como descubrieron que se puede inhibir el crecimiento de las bacterias a partir de extractos de la hoja de olivo, el primer paso para reemplazar los antibióticos tradicionales modificados químicamente por un antibiótico natural.
Por ahora no les va mal del todo. Ya han comparado los efectos de su “antibiótico” con los de la penicilina, ampicilina, cefadroxilo y la vancomicina, obteniendo resultados favorables.
Pero es que, además, su descubrimiento los ha hecho merecedores de numerosos premios en las ferias científicas de Linares, de Concepción y la Feria Nacional Juvenil del Museo de Historia Natural, donde incluso han competido con proyectos universitarios, alzándose finalmente con una plaza para competir en la Genius Olimpiad 2017 de Nueva York, donde representarán a Chile y serán el único colegio latinoamericano participante.
Gracias al éxito cosechado por estos dos muchachos, el Instituto Andrés Bello de Talca cuenta ya con su propio laboratorio. Atrás quedaron los días en los que ambos tenían que conformarse con sus microscopios caseros y los ensayos en la ducha.
Además, el taller de ciencias donde comenzaron a aprender Felipe, Luciano y cuatro alumnos más, está conformado en la actualidad por más de una treintena de adolescentes que, como ellos, ansía aportar su granito de arena al maravilloso mundo de la ciencia.
Dicen que fue una simple brújula la que despertó el interés de Einstein por la ciencia. Ocurrió cuando él tenía cinco años y se encontraba enfermo en la cama. Su padre le regaló una brújula y el pequeño se quedó fascinado por el hecho de que la aguja siempre apuntase al mismo lugar, lo que le hizo entender que había fuerzas que impulsaban a las cosas donde aparentemente no había nada. Quizás como la que impulsó a Felipe y a Luciano hacia la hoja del olivo. ¿Conoceremos un antibiótico natural de hoja de olivo? Tiempo al tiempo.
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