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El cultivo del olivo en China

El cultivo del olivo en China

jueves 11 de enero de 2018, 10:50h

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La expansión del consumo de aceite de oliva por todo el mundo durante las últimas décadas ha despertado el interés del gigante asiático por este producto y su cultivo. Tras varios intentos en los últimos años, el Gobierno chino, con el fin de paliar la pobreza de las poblaciones rurales, ha impulsado nuevas plantaciones, situándose las más importantes en las provincias de Gansu y Sichuan.

En este artículo publicado en Mercacei Magazine 93 se hace una breve revisión histórica del cultivo del olivo en China, describiéndose las principales regiones productoras y presentándose resultados preliminares obtenidos en ensayos de evaluación de floración y crecimiento en un olivar experimental en Mianyang (Sichuan).

La entrada del olivo en China ha tenido lugar en distintas etapas en los últimos 60 años con un éxito moderado hasta el momento. Su historia se produce en varias fases, siendo en los años 60 cuando se introdujeron, procedentes de Albania y Rusia, las primeras cinco variedades de olivo. A mediados de la década de los 70 el Gobierno chino, en colaboración con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), impulsó un nuevo proyecto mediante la introducción de nuevas variedades, la creación de un centro experimental y varias plantaciones con el fin de mejorar las técnicas de cultivo aplicadas (Provedo, 2011). En los últimos 20 años, gracias en parte al apoyo de empresas procedentes de países tradicionalmente productores, se ha producido una expansión del cultivo por distintas regiones del país, situadas todas ellas dentro del rango de latitudes entre 30º y 45º que habilita para el cultivo del olivo, siendo las principales provincias productoras Gansu, Sichuan y Yunnan, alcanzándose una superficie total de 54.820 hectáreas (Gobierno de Longnan, 2016), si bien los datos conocidos no son totalmente fiables debido al reducido tamaño de las explotaciones.

Diferencias climáticas entre las zonas productoras de China y España

El olivar español, concentrado en su mayoría en el sur y centro peninsular, cuenta con un clima mediterráneo que favorece el correcto desarrollo del cultivo. A pesar de encontrarse en similar latitud, las zonas productoras de China cuentan con climas muy diferentes a los de las zonas españolas, que van desde subtropical semi-húmedo en las provincias del interior hasta subtropical monzónico en la costa. Estas diferencias térmicas y pluviométricas estacionales y anuales suponen una gran limitación para el cultivo en China.

Las diferencias térmicas principales entre China y España se producen en el periodo invernal. Toledo (39ºN) es considerada una zona fría para el cultivo del olivo en España debido a las bajas temperaturas invernales y además cuenta con temperaturas más suaves durante la primavera que Sevilla (37ºN). Durante el periodo invernal, en las ciudades de Longnan (33ºN) y Yangzhou (32ºN) las temperaturas son inferiores a las de Toledo, mientras que las de Mianyang (31ºN) son similares. Las temperaturas estivales son muy parecidas entre China y España, si bien prácticamente a lo largo de todo el año los máximos los presenta Sevilla.

Las principales diferencias pluviométricas entre China y España se encuentran en el periodo estival. Mientras que en Toledo y Sevilla las principales lluvias se concentran en otoño, primavera e invierno, en las zonas chinas el caso es bien contrario. En Mianyang y Longnan las lluvias son muy escasas en otoño e invierno en comparación con las ciudades españolas, mientras que en primavera y verano se produce el efecto contrario, siendo las lluvias de verano algo más reducidas en Longnan. Por su parte, la ciudad de Yangzhou muestra alta pluviometría en todas las estaciones. Así, en el cómputo global de precipitaciones, de las ciudades chinas, Longnan es la que más se asemeja a las ciudades españolas, aunque la distribución difiere.

Vista la problemática que existía alrededor del olivar en China, se decidió realizar unos ensayos en los cuales se pudiera determinar las diferencias productivas entre Mianyang y la zona productora del mediterráneo. Esta información permitirá determinar una línea de actuación para incrementar su rentabilidad.

Conclusiones

  •  El valle del río Bailong, lugar en el que se ubica la ciudad de Longnan, posee las características climáticas que más se asemejan a la Cuenca Mediterránea y que, por lo tanto, son las más propicias para el cultivo del olivo en China, ya que la pluviometría estival es más escasa que el resto de zonas productoras, aun así más elevada que en la zona olivarera de España.
  •  El nivel de tecnificación agronómica del cultivo del olivo es insuficiente, lo que se traduce hoy en día en una escasa producción. La falta de conocimiento en el manejo de la poda provoca que los árboles adquieran grandes dimensiones, impidiendo una correcta iluminación y aireación, lo que, junto con la alta humedad, favorece el desarrollo de enfermedades, las cuales a día de hoy suponen un gran problema reflejado en la pérdida masiva de hoja.
  •  El rendimiento productivo actual del olivo en China es muy bajo y aunque el país cuente con una superficie muy grande, las zonas en las que podría llegar a cultivarse con éxito de producción son escasas por las diferencias en la climatología. Por tanto, con la información disponible en la actualidad se puede considerar que China no será competencia para España en lo que a producción de aceite de oliva se refiere.
  •  Sin embargo, el consumo de aceite de oliva en China es elevado y se incrementa año tras año. Se considera positivo que el país consiga una cierta producción para que el consumidor pueda conocerlo y, así, se familiarice con este producto.

La información aquí expuesta fue presentada en el acto de clausura de la IV edición del Curso de Olivicultura de la Universidad Politécnica de Madrid en colaboración con el Ceigram, en el que se contó con la colaboración de Ender Gunduz, jefe de Unidad de Promoción del Consejo Oleícola Internacional; JiaWei Wang, de la Universidad Forestal de Beijing; Andrés Grande, Roberto Hermoso y Boris E. Sainz de Vicuña, de la Universidad Politécnica de Madrid.

E. Sainz de Vicuña1, W. Jiawey2, R. Hermoso1, A. Grande1 y M. Gómez-del-Campo1
1. Universidad Politécnica de Madrid
2. Universidad Forestal de Beijing

Puedes leer el artículo completo publicado en Mercacei Magazine 93 aquí.