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Un huerto lunar

Mercacei Semanal 1.158

lunes 21 de octubre de 2019, 17:21h

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Han leído bien, ahora podemos cosechar plantas en condiciones inhóspitas como, por ejemplo, la superficie lunar. Investigadores del proyecto EDEN ISS -financiado con fondos europeos- acaban de mostrar al mundo las primeras producciones de frutas y verduras con luz artificial y sin tierra en la Antártida. Según el Centro Aeroespacial Alemán, las misiones espaciales tripuladas de larga duración del futuro necesitarán que se cultiven alimentos, por lo que la viabilidad de este invernadero es fundamental para su reproducción en la Luna o en Marte. Y es que, en total, se han producido 268 kilos de alimentos en un área de solo 12,5 metros cuadrados en 9,5 meses, lo que incluye 67 kilos de pepinos, 117 kilos de lechuga y 50 kilos de tomates.


Lo que en cualquier otra época podría haber dado pie a innumerables tramas de ciencia ficción -recordemos la odisea de Matt Damon intentando improvisar un huerto de patatas en el film Marte,- hoy es posible constatar como una realidad. De hecho, gracias a la superación de las pruebas, los científicos han elaborado un nuevo diseño de invernadero espacial que podría lanzarse en el cohete Falcon 9 (el estadounidense, no el jet privado de nuestro presidente en funciones).

“La zona de cultivo ocupará unos 30 metros cuadrados y permitirá que se cultiven aproximadamente 90 kilos de alimentos frescos al mes, lo que equivale a medio kilo de verduras frescas al día para cada astronauta de una tripulación de seis miembros”, han añadido desde el centro alemán.

Resulta cuando menos esperanzador en un momento crítico para nuestro planeta. Recordemos que en 2016, en una rueda de prensa, le preguntaron al astrofísico Stephen Hawking cómo veía la tierra en 100 años. Él, con su habitual sentido del humor, aseguró: “Será mejor que busquemos algún planeta habitable; no tenemos futuro si no colonizamos el espacio”. El especialista en agujeros negros fundamentó su pesimismo en que “el mundo se está volviendo demasiado pequeño para nosotros; los recursos físicos se están explotando a un ritmo alarmante”. Citó el cambio climático, la extinción masiva de especies y la deforestación como pruebas de la acción destructiva de la humanidad. “Cuando hemos tenido crisis similares en el pasado -recordó-, hemos colonizado nuevos territorios. Pero ya no hay ningún Nuevo Mundo al que extendernos. Nos estamos quedando sin espacio. Ha llegado la hora de explorar otros sistemas solares”. Bien, pues de hacerlo, ¡por lo menos podremos cultivar en ellos lechugas y tomates! Una vez dicho esto, nos queda la duda de si sobreviviría un olivo a estas condiciones.

No existe un árbol que pueda ofrecer más ventajas a los astronautas que, por lo menos, podrían aliñar sus maravillosas ensaladas lunares.

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