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El aceite de las aceitunas

El aceite de las aceitunas

Mercacei Semanal 1.188

lunes 01 de junio de 2020, 10:16h

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Algunas afirmaciones no tienen mucho sentido per se, por eso siempre debemos analizar su contexto. En el sumario que aparece justo a la izquierda de esta columna pueden leer: “Uno de cada tres estadounidenses no está seguro de que el aceite de oliva proceda de las aceitunas”. Si nos limitamos a analizar esa frase por sí misma nos llevaríamos las manos a la cabeza, pero si ahondamos un poco más, aunque siga pareciendo algo surrealista, podemos arrojar algo de luz sobre las causas de tan intrigante afirmación.

Si buscas la palabra “oil” en Google, todas las páginas a las que te dirige están relacionadas con petróleo. Si haces el mismo ejercicio con la palabra “aceite”, el 99,9% de las páginas que te encuentras tienen que ver con aceite de oliva, ya sea de marcas privadas, supermercados, tiendas o hasta la propia Wikipedia -cuya definición asegura que proviene del árabe az-záyt y significa el jugo de la aceituna-. Repitiendo esta acción con “olio”, ocurre algo muy parecido al ejemplo en castellano. Porque, en el fondo, todo tiene que ver con la cultura, y en los países mediterráneos gozanos de una cultura propia en torno al aceite de oliva. Lo llevamos en nuestra historia, en nuestra memoria, en nuestras vivencias y, casi casi, podríamos decir que corre por nuestras venas.

En cambio, en el nuevo continente esa cultura brilla por su ausencia. Les parece healthy y todo lo que tú quieras, pero la amplia mayoría de los consumidores estadounidenses tienen más apego al fast food que, desde luego, a la Dieta Mediterránea. A pesar de las campañas promocionales realizadas en el mercado soñado por todas las marcas de AOVE, los norteamericanos siguen siendo muy desconfiados acerca de la calidad y la procedencia de los aceites importados. Según la última encuesta de la NAOOA -que agrupa a todos los importadores del país- “el aceite de oliva es reconocido como el aceite más saludable por la gran mayoría de los estadounidenses y, sin embargo, es utilizado en menos de la mitad de los hogares encuestados”. Por esta razón, llevan años solicitando a las autoridades del país un estándar de identidad para el aceite de oliva que, a su juicio, eliminaría la confusión entre los consumidores y promovería un trato justo en la industria. También se opusieron, en su momento, al arancel del 25% de Trump, pero todas sus peticiones -al igual que las de nuestro sector- parecen ir a saco roto. Está claro que al presidente con nombre -¡y actitud!- de pato de Disney le interesa más que sus votantes sigan prefiriendo el petróleo al aceite de oliva.

Es más, la NAOOA ha denunciado la presencia de términos potencialmente engañosos como “puro” o “extra light” refiriéndose al aceite de oliva en los lineales del país, pues consideran que confunden aún más a un consumidor ya de por sí desorientado.

Sin embargo, en la era del fake news parece que a los de arriba les gustan más los cuidadanos desorientados y confundidos que los que se informan y tienen capacidad crítica. De esa manera, como cantaba Pink Floyd, te conviertes en un buen brick in the wall o, lo que es lo mismo, un ladrillo más en la enorme pared...

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