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Los zumos bellos

Los zumos bellos

Mercacei Semanal 1.195

lunes 20 de julio de 2020, 09:08h

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Dicen que la belleza es subjetiva, pero yo suscribo las palabras del escritor suizo Henry F. Amiel: “mira dos veces para ver lo justo; no mires más que una vez para ver lo bello”. Porque a menudo lo bello se reconoce de manera fulminante, a primera vista.

Todos los años por estas fechas empiezo a cuestionarme este tema una y otra vez. Algo tendrá que ver que celebramos el concurso internacional EVOOLEUM Best Packaging Awards, en el que nos pasamos una mañana entera hablando sobre AOVE y belleza. Los contertulios no pueden ser más acertados para disertar largo y tendido acerca de este tema. Ni más ni menos que el jurado seleccionado específicamente para estos premios al mejor packaging de aceite de oliva virgen extra: el afamado diseñador de moda Ángel Schlesser; el chef y restaurador Javier Bonet, creador de espacios de referencia en Madrid como Sala de Despiece; la directora de estilismo y responsable de comunicación Ana López de Letona; la periodista y blogger Teresa de la Cierva, miembro de la Real Academia de Gastronomía; la socia fundadora y directora de la Escuela de Cocina TELVA, Sesé San Martín; la empresaria e influencer Cayetana Vela, creadora de LuxuryComm, la primera empresa de lujo digital de España, y del blog Miss & Chic; el interiorista y decorador Pepe Leal; y, como invitada de honor en esta edición, la guionista y directora de cine Isabel Coixet.

Es cierto que algunos de ellos prefieren que el envase les informe visualmente de que contiene un AOVE; otros valoran más la sutileza, el acto de leer entre líneas, el juego de lo que parece y resulta no ser. Pero, si hay algo que les une, es la belleza natural de este alimento. Todos ellos, por unanimidad, contemplan sin palabras como el producto se vierte desde su elegante, original o sobrio packaging. Las distintas tonalidades verdes, los aromas a alcachofa, tomatera, ciruela, cítricos e, incluso, vainilla, les imponen más que una tipografía con stamping dorado.

Sin embargo, la tarea que se les ha encomendado es juzgar sin probar, como los niños pequeños que pueden mirar pero no tocar hasta que no hayan terminado los deberes. De ese ejercicio de contención surgen anualmente los 9 -o a veces 10 cuando toca algún ex aequo- AOVEs más bellos del mundo (ver pág. 6), que este año se han repartido entre España (5 de 9), Portugal (2), Italia (1) y Marruecos (1). Tenemos envases de porcelana, cuero, aluminio, papel poroso de seda e, incluso, una botella en forma de globo terráqueo. Y es que la imaginación de los productores de AOVE no tiene límites, tanto como su vocación de producir zumos de una calidad suprema. Sus envases son los trajes con los que presentan al mundo su cosecha, sus noches sin dormir, el barro de sus botas al salir al campo en pleno diluvio... El mundo es para los que arriesgan y, en ese plano, los productores deberían, por derecho, comérselo entero.

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