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El Juego del Olivar

El Juego del Olivar

Mercacei Semanal 1.259

Por Pandora Peñamil Peñafiel
lunes 03 de enero de 2022, 13:05h

Fue el mejor estreno de la historia de Netflix. Ni más ni menos que 111 millones de espectadores en sus primeros 28 días de emisión. Sin embargo, su parodia es, por lo menos para nosotros, mucho más prometedora: ¡Adiós a El Juego del Calamar y hola a El Juego del Olivar!

Esta serie coreana, que no ha pasado desapercibida tampoco en los cientos de pueblos de nuestro país que dependen de la aceituna, adquiere una nueva dimensión bajo la dirección del monologuista Rafa Frías, responsable de este vídeo publicado en YouTube. Bajo la misma sintonía de la célebre serie de Netflix, comienza este clip en el que se visualiza a un encapuchado explicando las reglas del juego. “¿Y este quién es? ¿El intermediario?”, pregunta un olivarero. “Aceituneros, comienza El Juego del Olivar”, ordena el soldado. “El juego dice… el juego que tenéis montado a nuestra costa. ¿Qué pasa, que este año al que más aceituna recoja le vais a regalar un apartamento en Torrevieja?”, le contesta el olivarero.

“Este año hay nuevas reglas. Tenéis que proporcionarnos el doble de kilos que el año pasado cobrando incluso menos, porque la cosa está muy mala”, prosigue el soldado. “Mira, no me hables de que la cosa está mala, no me hables… no contéis con nosotros”, le amenaza el agricultor, que sostiene una vara de coger aceituna entre sus manos. “No tenéis elección. Si no aceptáis las nuevas condiciones, recibiréis un tiro”. Y, así, mediante frases graciosas (“¡Ven para acá, que te voy a varear la careta a ver si se te cae al suelo la tontería que tienes encima!”) y otras que son fiel retrato de la triste realidad (“Mira, trabajamos de sol a sol con un frío que pela, hemos tenido que venir andando porque tal y como está el precio del combustible mejor ni arrancar el tractor...”) se va desarrollando esta parodia que reclama precios justos para los agricultores y que ya lleva casi 2.000 visualizaciones.

Precisamente el cambio de año supone un momento inmejorable para reflexionar sobre la situación que atravesamos, ya sea de forma cómica o realista. Precios desorbitados de la luz y de los combustibles, inclemencias meteorológicas cada vez más frecuentes, descenso en los rendimientos, ausencia de materias primas, aumento de los aranceles... Cada vez son más las variables que los agricultores, productores, envasadores y comercializadores tienen que integrar en una ecuación que debe arrojar datos en positivo para asegurar la buena salud de la cadena de valor. Si cae algún eslabón, se produce un efecto dominó que derriba la torre al completo y lo acaba pagando el consumidor, que lo único que ve en las noticias es que el precio del aceite de oliva es escandaloso. Pero lo realmente escandaloso es que la realidad se parezca cada día más a El Juego del Calamar y que todos estemos deseosos de participar en él. ¡Por un 2022 con menos juegos y más alegrías! ¡Feliz Año Nuevo!

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