Estas precipitaciones, muy superiores a la media habitual para esta época del año, han contribuido a una importante recarga de los suelos agrícolas y a la mejora de la disponibilidad hídrica, según la organización agraria.
Asaja-Murcia ha destacado de forma especial la situación de la comarca del Altiplano, una de las más castigadas por la sequía estructural. En municipios como Yecla y Jumilla, las lluvias han dejado acumulados aproximados de 30 a 50 mm., cantidades que, aunque más moderadas que en otras comarcas, resultan muy valiosas para los cultivos de secano, especialmente almendro, cereal y viñedo, así como para la recuperación del perfil del suelo.
Desde el punto de vista agronómico, la organización ha subrayado los efectos positivos en almendro, olivo, viñedo y cereal de invierno, al favorecer la acumulación de reservas hídricas y mejorar las condiciones de desarrollo de cara a la próxima campaña. En cítricos, las lluvias ayudan a mejorar el estado hídrico de las plantaciones y a reducir las necesidades de riego, siempre que exista un drenaje adecuado.
No obstante, Asaja-Murcia ha advertido de problemas puntuales de encharcamiento y asfixia radicular, especialmente en cultivos hortícolas al aire libre, así como de retrasos en labores agrícolas y dificultades de acceso a las parcelas.
Asimismo, se están evaluando posibles daños por pedrisco, registrados de forma localizada durante el episodio de inestabilidad, que podrían haber afectado a cítricos y hortalizas en determinadas zonas, pendientes aún de una valoración definitiva.
A su juicio, la elevada humedad ambiental tras las lluvias incrementa el riesgo de enfermedades fúngicas, por lo que recomienda extremar la vigilancia fitosanitaria en los próximos días.
La organización ha considerado que este episodio vuelve a poner de manifiesto la importancia de contar con infraestructuras adecuadas de drenaje y gestión del agua, que permitan aprovechar al máximo estas lluvias en una región con déficit hídrico crónico, minimizando al mismo tiempo los daños cuando se producen precipitaciones intensas.
En relación con los recursos hídricos, Asaja-Murcia ha valorado positivamente el efecto de la borrasca Emilia sobre los embalses de la cuenca del Segura, que han registrado aportaciones significativas, especialmente en los sistemas de cabecera y en los embalses reguladores. Aunque los niveles continúan siendo bajos tras años de sequía, estas lluvias suponen, en su opinión, un alivio parcial y confirman la importancia de aprovechar cada episodio de precipitación para la recuperación progresiva de las reservas.
AsajaMurcia continua recopilando información sobre el terreno y considera que este episodio vuelve a poner de manifiesto la necesidad de avanzar en infraestructuras de drenaje, laminación y gestión del agua, que permitan aprovechar al máximo las lluvias en una región estructuralmente deficitaria, reduciendo al mismo tiempo los daños cuando se producen episodios de elevada intensidad.
La organización agraria también ha recordado que episodios como el de la borrasca Emilia ponen de manifiesto la creciente exposición del sector agrario a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes e intensos. En este contexto, ha insistido en la importancia estratégica de la contratación del seguro agrario como herramienta fundamental para garantizar la renta de los agricultores, protegiendo las explotaciones frente a riesgos como lluvias torrenciales, pedrisco, heladas o sequía.
Asaja-Murcia ha animado a los agricultores a revisar y adaptar sus pólizas de seguro agrario a la realidad de sus explotaciones y ha reiterado la necesidad de que las administraciones continúen reforzando el sistema de seguros agrarios, con coberturas adecuadas y primas asumibles.
La organización continúa evaluando la situación sobre el terreno y espera que se produzcan más precipitaciones beneficiosas, que contribuyan a aportar humedad a los cultivos y a mejorar las reservas hídricas de la Cuenca de Segura, que se encuentra en situación de grave escasez.