Las parcelas en las que se incorpora materia orgánica son más estables, crecen equilibradas y obtienen resultados de forma más regular. Los materiales húmicos tienen la capacidad de solubilizar, movilizar y facilitar la absorción de los nutrientes; los microorganismos se asocian y segregan sustancias que son bioestimulantes, al tiempo que se generan microporos que airean el perfil, derivando a largo plazo en una reducción de la densidad aparente y el apelmazamiento del terreno que facilita el crecimiento de las raíces.
El pescado como fuente de vida
La compañía francesa Angibaud lleva más de un siglo fermentando y humificando restos de pescado para producir abonos orgánicos. El fertilizante obtenido como resultado de este proceso posee un alto contenido en sustancias húmicas y aminoácidos que enriquecen el terreno.
Además, el pescado -por su contenido en proteínas- es una materia orgánica de alta actividad biológica que aumenta la tasa de respiración y las poblaciones de microorganismos beneficiosos, procesos que el uso continuado de fertilizantes minerales han ido apagando.
Numerosos trabajos han puesto en evidencia los efectos de Guanumus en los cultivos leñosos. Los nutrientes contenidos en la materia orgánica son liberados de forma progresiva durante el ciclo de crecimiento. Algunos elementos como el hierro y el fósforo -presentes en el suelo pero que son absorbidos con dificultad- son movilizados por efecto de las substancias húmicas, habiéndose medido en análisis foliares aumentos significativos en los contenidos en hoja.
También se ha comprobado mediante ensayos plurianuales que, dentro del plan de abonado de la finca, la incorporación de Guanumus permite la sustitución paulatina de las unidades fertilizantes aplicadas en forma mineral por las procedentes de las substancias orgánicas, resultando éstas más eficientes a largo plazo.
A partir de los restos de pescado fermentado, Guanumus se formula como polvo o en forma de pelets que se adaptan a diferentes tipos de maquinaria, disgregándose fácilmente en contacto con la humedad del suelo, y presentando -a diferencia de otros productos orgánicos- unos niveles de metales pesados por debajo de los mínimos contemplados por la normativa de fertilizantes orgánicos (Clasificación A).
Exitosos resultados en olivar
Como recuerdan desde la compañía francesa, muchos de los suelos que actualmente se están convirtiendo a olivar proceden de cereal y girasol. Se trata de suelos sometidos a laboreo durante muchos años y en los que nunca se realizó fertilización orgánica, por lo que los niveles de carbono son muy bajos. En estos casos, la aplicación de Guanumus ha resultado muy oportuna para el establecimiento rápido y homogéneo de las nuevas plantaciones.
Con una amplia experiencia en la mejora de los suelos en cultivos leñosos, Angibaud está trabajando intensamente en el cultivo del olivar, participando de la transformación experimentada por este cultivo, que pasa sin duda por el uso de la materia orgánica.
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