El olivar vuelve a recordarnos que es un cultivo a cielo abierto y que, por tanto, su destino inmediato depende tanto de las decisiones empresariales como de la meteorología. El temporal de lluvias y viento que ha atravesado buena parte de las zonas productoras españolas en las últimas semanas ha alterado el ritmo de esta campaña, ha paralizado la recolección en muchas comarcas y ha abierto un escenario de incertidumbre que afecta tanto a la cantidad final como, sobre todo, a la calidad del aceite disponible. Así lo ponen de manifiesto los representantes del sector consultados en el artículo que publicamos en este Mercacei Semanal.