Según ha subrayado, el secreto radica en la flora silvestre. Las abejas desempeñan un papel esencial en el equilibrio ecológico del campo al polinizar las cubiertas vegetales presentes entre las calles del cultivo. Estas alfombras verdes, cada vez más implantadas en las explotaciones vinculadas a Grupo Interóleo, no sólo generan alimento y refugio para los insectos beneficiosos, sino que son la principal barrera para combatir la erosión, mejorar la infiltración del agua y aumentar la materia orgánica de unos suelos amenazados por la desertificación y el cambio climático.
"Cuando protegemos a las abejas, protegemos también la biodiversidad del olivar y la sostenibilidad futura del campo. Un olivar vivo no es solo un lugar donde se producen aceitunas; es un ecosistema complejo donde plantas, insectos, aves y suelo trabajan en un equilibrio perfecto", ha resaltado Mariela Valdivia, responsable de Asesoramiento al Socio de Grupo Interóleo.
Cooperalive: el modelo de Olivares Vivos llevado al cooperativismo
La entidad ha subrayado que lleva años impulsando un modelo de olivicultura regenerativa. Un claro ejemplo de este compromiso fue su participación en el Grupo Operativo Cooperalive, un proyecto de innovación desarrollado junto a entidades como Citoliva, SEO/BirdLife y la Diputación Provincial de Jaén, cuyo objetivo fue trasladar el exitoso modelo Olivares Vivos al ámbito cooperativo.
Gracias a esta iniciativa, las cooperativas y almazaras particulares del grupo implantaron actuaciones directas para recuperar la biodiversidad en sus explotaciones: revegetación de espacios improductivos con flora autóctona; instalación de nidales y refugios específicos para fauna auxiliar; y manejo sostenible de cubiertas vegetales diseñadas para servir de alimento a polinizadores como las abejas.
Los resultados técnicos del proyecto evidenciaron el enorme potencial del olivar tradicional como refugio natural, registrándose un incremento notable en la presencia de aves insectívoras, polinizadores y especies clave para el control biológico de plagas, lo que demuestra que la rentabilidad económica y la conservación ambiental pueden ir de la mano.
Un sector oleícola moderno y conectado con la vida
Grupo Interóleo ha recordado que más del 75% de los cultivos alimentarios del planeta dependen, al menos en parte, de la polinización. Por ello, la entidad ha considerado que la abeja ya no es un elemento ajeno al olivar, sino el símbolo de una transición imparable en el sector oleícola hacia prácticas agrarias responsables que reduzcan la degradación de los hábitats.
Con la celebración de esta efeméride internacional, ha reafirmado su compromiso "con un modelo de olivar moderno, competitivo y conectado con el territorio, donde la producción de un aceite de oliva virgen extra de la máxima calidad sea sinónimo de proteger la biodiversidad y la vida que sostiene nuestros campos".