Ana Rodríguez, que ha asistido a la reunión en representación del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha manifestado que el plan “se queda corto” y, aunque el documento es "positivo y necesario en el contexto geopolítico actual, adolece de financiación y de un cronograma claro, por lo que genera incertidumbre sobre su aplicación efectiva", tal y como ya había indicado el Ministro.
La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria ha valorado el impulso a la economía circular y el uso de fertilizantes orgánicos o “Renure” que propone el plan, sin embargo, sustituir totalmente los fertilizantes minerales no es realista a corto plazo. Ha planteado la necesidad de garantizar la seguridad ambiental y sanitaria en el desarrollo de nuevos productos alternativos a los fertilizantes de origen mineral.
Además, ha insistido en que la financiación del plan no puede perjudicar otras ayudas de la Política Agraria Común (PAC) y ha recordado que España ya ha puesto sobre la mesa un paquete de financiación de 500 millones de euros para ayudar a los agricultores ante el incremento de precio de los fertilizantes.
España cuenta ya con un paquete nacional de medidas sobre fertilizantes alineado con las iniciativas europeas, orientado a mejorar la eficiencia de la fertilización, diversificar las fuentes de nutrientes y favorecer el aprovechamiento de materiales orgánicos y subproductos del biogás.
Comercio exterior y situación internacional
Rodríguez ha agradecido los esfuerzos de la Comisión por abrir las posibilidades de comercio de la UE. El debate ha girado sobre el comercio con Estados Unidos y la importancia de haber cerrado recientemente un acuerdo con ese país.
El acuerdo alcanzado cuenta con mecanismos de salvaguardia y España ha propuesto tres líneas de acción: mantener la unidad europea; exigir claridad para sectores sensibles como el aceite y el vino; y emplear instrumentos de protección de intereses propios.
Ana Rodríguez ha señalado que es importante recuperar la confianza en Estados Unidos a través de un compromiso real de la Administración estadounidense con unas reglas comerciales previsibles y estables.