Según ha informado la compañía, la elección de Rafael Moneo como padrino simboliza el equilibrio entre tradición e innovación que caracteriza también a Castillo de Canena. Su obra, reconocida internacionalmente, incluye iconos como la ampliación del Museo del Prado, la Catedral de Los Ángeles o el Kursaal de San Sebastián, todas ellas construcciones que dialogan con su entorno, reinterpretando la luz, el espacio y los materiales con una sensibilidad profundamente humana.
La directora comercial de Castillo de Canena, Rosa Vañó, ha explicado que “la arquitectura de Moneo, al igual que nuestros zumos, nace del respeto a la materia prima, de la actividad creadora y de la búsqueda de la perfección a través del detalle. Es un honor haber contado con su trabajo en esta edición tan especial”.
Por su parte, el director general de la compañía, Francisco Vañó, ha añadido que “esta vigésima edición simboliza la madurez de un proyecto que sigue evolucionando sin perder sus raíces. La labor creativa de Moneo representa, como nuestros olivares, una mirada contemporánea que no renuncia a la herencia del pasado”.
Castillo de Canena ha precisado que la campaña 2025 ha estado definida por un estadio climático excepcional, lo que ha permitido obtener aceites de “gran complejidad aromática, expresivos y equilibrados, que reflejan la esencia de sus olivares y su terroir, además de la minuciosidad en cada fase del proceso de producción”. Las aceitunas empleadas para el Primer Día Picual proceden del pago “Cañada Luenga Centro", mientras que las del Primer Día Arbequina se han recolectado en el pago "Los Girasoles”.