Entre las líneas de trabajo destacan la mejora de las prácticas agronómicas, la apuesta por una producción más sostenible y ecológica, el adelanto de las campañas de recolección para obtener aceites de mayor calidad, la reducción de costes de producción y la búsqueda de soluciones al creciente problema de la falta de mano de obra.
En la presentación, el presidente de OliveA, José Gilabert, ha afirmado que "nuestro propio nombre resume nuestra razón de ser. Tradición significa conservar el patrimonio que hemos heredado: nuestro olivar, nuestro paisaje y nuestras gentes. Y progreso significa entender que no basta con hacer lo de siempre. Tenemos que incorporar el conocimiento, la tecnología y las nuevas herramientas para que ese patrimonio siga siendo viable y rentable para las próximas generaciones".
La asociación defiende la convivencia de todos los modelos productivos presentes en el sector, aunque reclama una diferenciación clara de cada sistema y de los valores que aporta el olivar tradicional. "No estamos aquí para enfrentar modelos de producción. Lo que defendemos es que no son lo mismo y que deben valorarse adecuadamente. Lo importante es que cada modelo aplique buenas prácticas agronómicas, ambientales y comerciales para generar más valor. El olivar tradicional tiene todavía un amplio recorrido por delante en ese camino y OliveA quiere contribuir a acelerarlo", ha señalado Gilabert.
Por su parte, la vicepresidenta de OliveA, Nuria Yáñez, ha destacado que el futuro del olivar tradicional pasa por la profesionalización, la innovación y el trabajo conjunto entre agricultores, cooperativas y entidades técnicas. “Estamos convencidos de que proteger el olivar tradicional es proteger el medio rural, sobre todo porque el 70% del olivar de Andalucía es tradicional. Hablamos de un modelo que genera empleo, fija población, conserva el paisaje y contribuye al equilibrio ambiental. Nuestro objetivo es dar voz a esos agricultores y ayudarles a mejorar su rentabilidad mediante la modernización de las explotaciones, la digitalización, la adaptación de maquinaria específica para este tipo de cultivo y el impulso al relevo generacional", ha explicado.
OlivA Tradición y Progreso considera fundamental avanzar en una estrategia comercial común que permita mejorar el posicionamiento de los aceites procedentes del olivar tradicional. "Durante demasiado tiempo hemos producido excelentes aceites sin construir una estrategia conjunta para defender su valor. Necesitamos ordenar la comercialización, comunicar mejor nuestras fortalezas y ofrecer al consumidor un producto diferenciado, sostenible y certificado que compita por su calidad", ha defendido el presidente de OliveA, quien ha asegurado que “las DOPs e IGPs deben desempeñar un papel clave en este proceso, certificando tanto el origen como la calidad diferencial de los aceites elaborados a partir de variedades tradicionales. El mercado necesita reconocer no sólo la calidad intrínseca del aceite, sino también todos los bienes públicos que genera el olivar tradicional: empleo, biodiversidad, fijación de población, protección del paisaje y desarrollo económico".
La entidad reclama una revisión de los criterios de apoyo público al sector para priorizar a los olivares de montaña, alta montaña y secano. "Las ayudas deben dirigirse prioritariamente a quienes más las necesitan. No tiene sentido aplicar los mismos criterios a explotaciones altamente eficientes que a olivares que soportan costes mucho mayores y desempeñan una función social y ambiental fundamental para nuestros territorios", ha defendido el secretario de OliveA, Rafael Almirón, quien ha añadido que “trabajaremos para lograr un reparto más justo de los recursos hídricos y una adaptación de las políticas agrarias a las necesidades reales del olivar tradicional”.
En cuanto a la situación actual del mercado del aceite de oliva, en OliveA consideramos imprescindible recuperar niveles de precios que permitan la viabilidad económica de las explotaciones, porque hay mercado para todos los aceites. “No podemos permitir que el futuro del sector pase por expulsar a miles de agricultores para que unos pocos concentren el negocio. El olivar tradicional tiene derecho a competir y a seguir siendo una fuente de riqueza para nuestros pueblos", ha concluido José Gilabert.