OliveA ha alertado del "grave" riesgo de destruir valor en el mercado del aceite de oliva, precisamente en una campaña "marcada por unas existencias mínimas, unas ventas históricas y una creciente incertidumbre sobre la próxima cosecha". La asociación ha considerado "incomprensible" que, en un contexto de fuerte demanda mundial y de disponibilidad limitada, "continúe produciéndose una presión a la baja sobre los precios en origen, especialmente perjudicial para el olivar tradicional".
“Ha llegado el momento de que el sector deje de competir destruyendo valor y empiece a defender el verdadero posicionamiento del aceite de oliva virgen extra de olivar tradicional. Ya está bien de competir en la miseria y vamos a trabajar, todos juntos, por conseguir el éxito. Estamos hablando de un alimento ligado a la máxima calidad, a la salud y a un modelo agrícola sostenible y socialmente imprescindible”, ha afirmado el presidente de la entidad, José Gilabert.
Según sus cifras, "en apenas siete meses se han comercializado ya 880.000 toneladas de aceite de oliva en España, prácticamente el 70% de toda la producción obtenida esta campaña, que finalmente se ha situado en 1.294.590 toneladas, muy lejos de las previsiones iniciales. Todo apunta, además, a que el enlace entre campañas volverá a ser mínimo". Además, la asociación ha detallado que, a cierre de abril, las existencias totales ascienden a 863.338 toneladas, de las que 600.269 t. se encuentran en cooperativas y almazaras; 254.325 toneladas en envasadores; y 8.744 toneladas corresponden al Patrimonio Comunal Olivarero. Sin embargo, "una parte importante del aceite almacenado por los envasadores está destinado al autoconsumo cooperativo y al suministro a socios, por lo que el volumen realmente disponible para el mercado es considerablemente inferior. Asimismo, las salidas registradas en abril, con 125.000 toneladas comercializadas -incluidas importaciones-, vuelven a confirmar el dinamismo del mercado, pese a tratarse de un mes condicionado por circunstancias excepcionales de calendario, como la Semana Santa, la Feria de Abril y varios días inhábiles en centros de compra, factores que afectaron puntualmente a la actividad logística y comercial", ha añadido.
A ell, en su opinión, se suma la creciente preocupación por la próxima campaña 2026/27. OliveA ha resaltado que las primeras observaciones en campo apuntan a una fertilidad de floración un 37% inferior a la del pasado año, debido principalmente a una elevada carga floral y a episodios meteorológicos que podrían haber afectado negativamente a la polinización. En paralelo, según ha precisado, los costes de producción siguen aumentando de manera sostenida, especialmente en el olivar tradicional. "Si desde el olivar superintensivo ya se reconoce que los costes superan los 3 euros por kilo, en el olivar tradicional esos costes rebasan ampliamente los 5 euros, sin incluir siquiera el margen de beneficio necesario para garantizar la viabilidad de las explotaciones", ha asegurado.
Ante este escenario, OliveA ha considerado "imprescindible abandonar los mensajes interesados que buscan generar expectativas artificiales de grandes cosechas futuras con el único objetivo de seguir presionando los precios a la baja". Así, José Gilabert ha insistido en que "el sector debe actuar con responsabilidad y unidad para defender el valor real del aceite de oliva virgen extra. La clave pasa por apostar decididamente por la valorización y diferenciación del aceite procedente del olivar tradicional, un producto cuya singularidad está íntimamente ligada a la calidad, a los beneficios saludables de la dieta mediterránea, a la sostenibilidad ambiental y al mantenimiento del tejido social y económico de las zonas productoras".
“El mercado demuestra, una vez más, que todo el aceite producido termina comercializándose. Vamos hacia un nuevo enlace de campaña con existencias muy cortas y no podemos permitirnos seguir depreciando un producto estratégico para miles de familias. Por eso debemos trasladar un mensaje claro de confianza, estabilidad y defensa del valor del aceite de oliva virgen extra. Vender por debajo de costes no solo pone en riesgo la rentabilidad de los agricultores; pone en riesgo el futuro mismo del olivar tradicional”, ha concluido.