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Un chorrito de AOVE en Marte

Un chorrito de AOVE en Marte

Mercacei Semanal 1.215

lunes 18 de enero de 2021, 09:23h

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Llevar un kilo de tomates, de aceitunas, o de cualquier otro alimento al satélite de la Tierra cuesta un millón de euros. Esto lo sabemos porque la apuesta firme de las agencias espaciales internacionales por la colonización de la Luna y Marte conlleva una feroz estrategia por garantizar el alimento mediante cultivos en un planeta hostil. A día de hoy ya hay seleccionadas 3.400 propuestas para cultivar en tierras lunares o marcianas. Una de ellas lleva el sello Made in Spain y cuenta con el aval del grupo chino que consiguió hacer crecer por primera vez una planta de algodón en el satélite.

Estas iniciativas se antojan, cuando menos, esperanzadoras en un momento en el que las amenazas de virus apocalípticos se ciernen sin parar sobre nuestro planeta azul. Pero existen algunos impedimentos para que se conviertan en una realidad a corto plazo. Y es que los desafíos de la agricultura espacial van más allá de la composición de la tierra más adecuada y la posibilidad de obtener oxígeno y agua -¡como si eso fuera poco!-.

En superar todas las barreras trabajan más de 3.000 equipos del mundo y el español Green Moon Project, nacido en la Universidad de Málaga, ha firmado un acuerdo con el Centro de Exploración Espacial de la Universidad de Chongqing para experimentar con cultivos en el espacio, convencidos de que España cuenta con los recursos suficientes para abrir el camino a la agricultura espacial.

En 2022 prevén enviar con una misión china los primeros materiales para construir una cápsula, unos metros por encima del suelo lunar, para ver si crecen las primeras plantas en la Luna, privilegio al que aspiran ejemplares de tomate, lechuga, lenteja, pepino y pimiento.

Los responsables de este proyecto creen a pies juntillas que a mediados de siglo se podrán ver los primeros invernaderos en la Luna, un paso fundamental para la explotación del satélite y para el siguiente reto: Marte.

Nosotros nos preguntamos que para cuándo decidirán llevar un olivo, porque una ensalada valorada en 5 millones de euros -contando sólo los gastos de envío lunar- no puede aliñarse con un aceite de oliva cualquiera. Si, por lo menos, en una de estas misiones se llevaran un plantón de olivo bajo el brazo, como hizo Fray Junípero cuando se embarcó hacia tierras americanas allá por 1769, igual les sale más rentable. Así sólo tienen que construir una cápsula adyacente con una pequeña almazara móvil y, listo, un virgen extra 100% lunar. ¡Ojo, que igual se cuela en el TOP10 de EVOOLEUM 2085! Tiempo al tiempo...

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