Para la entidad, "el acuerdo introduce un desequilibrio competitivo estructural que afecta directamente a las variedades manzanilla y gordal de Sevilla. Por un lado, facilita la entrada progresiva de aceituna procedente de terceros países en el mercado comunitario en condiciones preferenciales; por otro, no garantiza un acceso real y equilibrado de la aceituna europea a mercados estratégicos de Mercosur. Esta falta de reciprocidad penaliza a un sector que opera bajo exigentes estándares sociales, laborales, medioambientales y de seguridad alimentaria".
En su opinión, las consecuencias potenciales son claras: mayor presión sobre los precios en origen, pérdida de competitividad de la industria transformadora, reducción de márgenes para agricultores y operadores, y un impacto directo sobre el empleo y la cohesión territorial en zonas rurales donde la aceituna de mesa constituye un pilar económico y social. A ello se suma, según ha añadido, "un contexto ya complejo, marcado por años de tensiones comerciales internacionales no resueltas".
En este escenario, el Consejo Regulador comparte la preocupación expresada por el conjunto del sector y por organizaciones como la Asociación Española de Exportadores e Industriales de Aceitunas de Mesa (ASEMESA) y ha considerado "imprescindible" que la política comercial europea incorpore mecanismos de protección y salvaguarda efectivos para un producto estratégico.
Por ello, la entidad ha instado a la Comisión Europea, al Gobierno de España y a los eurodiputados a revisar de manera "urgente" el tratamiento de la aceituna de mesa en el acuerdo UE–Mercosur, "con el fin de evitar un daño estructural a un sector que aporta valor económico, empleo, identidad territorial y liderazgo internacional".
