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Luz verde a la firma del Acuerdo Global de Asociación y Comercio entre la UE y Mercosur

Luz verde a la firma del Acuerdo Global de Asociación y Comercio entre la UE y Mercosur

lunes 12 de enero de 2026, 13:00h

El Consejo de la Unión Europea (UE) ha adoptado dos decisiones que autorizan la firma del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA, por su siglas en inglés) y del Acuerdo Comercial Interino (iTA, por sus siglas en inglés) entre la UE y Mercosur. En conjunto, estos acuerdos "marcan un hito importante en la larga relación de la UE con sus socios de Mercosur: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Una vez entre en vigor, establecerán un marco para el diálogo político, la cooperación y las relaciones comerciales dentro de una asociación modernizada e integral", ha informado el Consejo.

Los acuerdos requerirán la aprobación del Parlamento Europeo antes de su formalización por parte del Consejo. También será necesaria la ratificación de todos los Estados Miembros de la UE para la entrada en vigor del EMPA.

“Tras más de 25 años, estas decisiones suponen un avance histórico en el fortalecimiento de la asociación estratégica de la UE con el Mercosur. En un momento de creciente incertidumbre mundial, es esencial que reforcemos nuestra cooperación política, profundicemos nuestros lazos económicos y mantengamos nuestro compromiso compartido con el desarrollo sostenible. Estos acuerdos crearán nuevas oportunidades para las empresas de ambas partes, a la vez que garantizan sólidas salvaguardias para nuestros sectores más sensibles y un marco comercial justo y sostenible”, ha considerado Michael Damianos, ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre.

Según el Consejo, “el EMPA aúna el diálogo político, la cooperación y la participación sectorial integral en un marco único”. También incluye un pilar de comercio e inversión, que será plenamente aplicable una vez que el acuerdo se concluya y entre en vigor.

Por su parte, el iTA refleja el pilar de liberalización del comercio y la inversión del EMPA y funcionará como un acuerdo independiente hasta la entrada en vigor del EMPA en su totalidad. “Su objetivo es obtener los beneficios económicos de los compromisos comerciales negociados lo antes posible”, ha añadido.

El acuerdo, a su juicio, ofrece reducciones arancelarias y abre el acceso a nuevos mercados para una amplia gama de bienes y servicios. “Sectores clave como la agricultura, la automoción, el sector farmacéutico y el químico se beneficiarán de mejores condiciones comerciales”, ha considerado.

El iTA es competencia exclusiva de la UE y, por lo tanto, no requiere la ratificación de cada Estado Miembro. Dejará de aplicarse una vez que el EMPA entre en vigor.

Salvaguardias bilaterales

En vista del proceso legislativo en curso sobre un reglamento específico de salvaguardias para Mercosur, la decisión del Consejo introduce disposiciones específicas que garantizan que la UE pueda abordar rápidamente las perturbaciones del mercado derivadas de las importaciones de productos agrícolas sensibles.

Hasta que se adopte formalmente el marco legislativo permanente tras las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento Europeo, la Comisión estará facultada para aplicar medidas de salvaguardia bilaterales en virtud del iTA para productos agrícolas, y se aplicarán requisitos de seguimiento reforzados a los productos sujetos a contingentes arancelarios. Además, los Estados Miembros podrán solicitar a la Comisión que inicie investigaciones de salvaguardia, y esta deberá informar al Consejo de forma completa y oportuna sobre cualquier medida de salvaguardia prevista.

Próximos pasos

Tras estas decisiones, la UE y sus socios de Mercosur procederán a la firma de los acuerdos. Antes de que puedan formalizarse, el Parlamento Europeo deberá dar su aprobación.

El APEM entrará plenamente en vigor una vez que todos los Estados Miembros de la UE y las partes de Mercosur hayan completado la ratificación. El ITA permanecerá en vigor hasta que sea reemplazado por la entrada en vigor del acuerdo de asociación completo.

Reacciones al acuerdo

Desde Andalucía, el consejero de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco, ha subrayado que la Junta comprende la “preocupación” existente entre agricultores y ganaderos y ha asegurado que el Gobierno andaluz exigirá “una respuesta firme” al Ejecutivo central. “Desde la Junta entendemos el temor de agricultores y ganaderos y vamos a exigir al Gobierno de España que, ante esta nueva situación, haga lo posible y lo imposible por hacer valer cláusulas de salvaguarda que eviten perturbación en los mercados”, ha afirmado.

En concreto, el consejero ha reclamado “que se prohíban importaciones o ayudas a sectores afectados, que haya reciprocidad en las exigencias normativas (sanitarias, ambientales y laborales) y que se refuercen los controles en frontera para garantizar el cumplimiento de esos acuerdos”.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía lamenta que, tras casi 30 años de negociación, se haya alcanzado un acuerdo comercial "de espalda a los intereses de agricultores, ganaderos e industrias cooperativas andaluzas". Ahora, con el nuevo tratado y la liberalización de los aranceles, “el sector tiene que hacer frente a otra zancadilla más, como la apertura de puertas a alimentos con productos que llevan años prohibidos en la Unión Europea, provocando una competencia desleal, creando desconfianza en los consumidores, quienes tendrán que elegir entre alimentos producidos a costes muy distintos, haciendo menos competitiva la agricultura y la ganadería andaluzas y poniendo en riesgo muchas explotaciones que ya están al límite”, ha señalado el director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Jaime Martínez-Conradi.

Según esta organización, para el aceite de oliva español, el acuerdo contempla la eliminación de aranceles de forma progresiva en 15 años (actualmente tiene un arancel del 10%) y en el caso de las dos principales partidas de aceitunas de mesa españolas más exportadas a Mercosur no se libran de pagar aranceles y seguirán grabadas; al igual ocurre con el vino a granel. Por tanto, “aunque aún se desconoce mucha letra pequeña, a priori, no vemos motivos para celebrar el acuerdo ni para defenderlo en los términos que sostiene la Comisión Europea y que han llevado a España a votar favorablemente”, ha señalado.

El presidente de Asaja, Pedro Barato, ha insistido en que la organización no rechaza los acuerdos comerciales, pero sí aquellos que se firman sin igualdad de condiciones. “Si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”, ha señalado.

La organización ha considerado que esta decisión pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones, especialmente en sectores sensibles como la carne de vacuno, el azúcar, la remolacha, los cítricos o la ganadería extensiva. Asaja ha recordado, además, que incluso los sectores que podrían verse beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, no podrán aprovechar el acuerdo a corto plazo, debido a largos periodos transitorios antes de la plena liberalización.

Por su parte, COAG-Andalucía ha mostrado su frontal rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur por considerar que pone en riesgo la soberanía alimentaria, la seguridad de los consumidores y la viabilidad del campo europeo, con un impacto económico positivo “mínimo” frente a consecuencias sociales y estratégicas de enorme calado.

Esta organización ha insistido en que las consecuencias no recaerán solo en agricultores y ganaderos, sino directamente en los ciudadanos. “Esto tiene repercusiones gravísimas, como perder la capacidad de alimentar a nuestra población día a día y ser dependientes de países terceros”, ha explicado, añadiendo que el acuerdo abre la puerta a la entrada de productos que no cumplen los mismos estándares de calidad, sanitarios y medioambientales exigidos a los productores europeos.

Aunque UPA ha criticado el “poco diálogo y la poca transparencia” durante el proceso de redacción del Acuerdo UE-Mercosur, que se ha prolongado durante años, la organización agraria ha afirmado que en los últimos meses se han producido “avances importantes” y ha destacado que se abre un camino de oportunidades para algunas de las producciones más importantes en España como el aceite de oliva.

A su juicio, las cláusulas de salvaguardia serán “mucho más estrictas” y tendrán que ser más ágiles y eficaces en su activación y cumplimiento para evitar caídas de precios de las producciones europeas frente a posibles perturbaciones del mercado. También ha añadido que se ha conseguido elevar la reciprocidad, ya que no se va a permitir la importación de productos los plaguicidas considerados peligrosos y se va a establecer el nivel de “residuo cero” para algunas materias activas.