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Una investigación destaca el rol de las DOPs e IGPs como impulsoras de la calidad alimentaria y la mejora del medio rural

Una investigación destaca el rol de las DOPs e IGPs como impulsoras de la calidad alimentaria y la mejora del medio rural

jueves 16 de julio de 2026, 12:42h

Una investigación de la Universitat Rovira i Virgili (URV) centrada en Cataluña destaca que las DOPs e IGPs no solo sirven para diferenciar productos en el mercado: también pueden contribuir a sostener actividades agrarias, mantener un mosaico agroforestal diverso, reforzar los vínculos con el territorio y preservar el tejido social y cultural de muchas zonas rurales.

Enric Castelló, investigador del Departamento de Estudios de Comunicación de la URV, ha publicado los resultados en la revista Geoforum, en un artículo que analiza cómo las DOPs y las IGPs catalanas entienden su papel en los ámbitos económico, sociocultural y medioambiental.

Según ha informado el centro docente, Cataluña cuenta actualmente con 22 figuras de calidad diferenciada de este tipo, que abarcan una gran variedad de productos como el AOVE. Para comprender cómo estos sellos de calidad interpretan su misión, Castelló entrevistó a 26 representantes de 21 DOPs e IGPs catalanas y las visitó sobre el terreno.

Más allá del marketing

La URV ha explicado que las DOPs e IGPs surgieron con el objetivo de proteger productos vinculados a un territorio específico, ofrecer garantías a los consumidores y facilitar su identificación en los mercados. Sin embargo, estos sellos entienden también su función desde una perspectiva social, cultural y medioambiental mucho más amplia. "Custodian un patrimonio alimentario que también es cultural y pueden convertirse en una palanca económica para el medio rural", ha subrayado Castelló. La investigación pone de manifiesto cómo muchas de estasentidades participan en actividades educativas, gastronómicas y de divulgación que contribuyen a reforzar la identidad de los territorios donde desarrollan su actividad.

Según los profesionales participantes, las DOPs y las IGPs contribuyen a aportar valor añadido a los productos agrarios, favorecen que las personas continúen viviendo y trabajando en el territorio y ayudan a preservar y modernizar conocimientos, prácticas y tradiciones transmitidos durante generaciones. En muchos casos, estos productos forman parte de la cultura alimentaria catalana y de la memoria colectiva de las comunidades que los elaboran.

Territorio, paisaje y comunidad

Uno de los aspectos que emerge con más fuerza de la investigación es la relación entre los sellos de protección y la construcción de comunidad. Las personas entrevistadas destacan que detrás de cada producto hay familias agricultoras y elaboradoras, explotaciones agrarias, cooperativas, pueblos y paisajes que dependen, en mayor o menor medida, de la continuidad de estas actividades productivas. Esta dimensión social resulta especialmente relevante en el contexto de transformación acelerada que vive el sector primario en Cataluña.

Aun así, las entrevistas también reflejan la preocupación por el futuro del campo. Las personas entrevistadas coinciden en señalar que el sector primario afronta importantes desafíos derivados de la globalización de los mercados, la presión sobre los precios, la competencia internacional y el aumento de los costes de producción.

Sector primario e incendios forestales

A estos retos se suman otros desafíos estructurales, como la falta de relevo generacional y los efectos del cambio climático. Y las sequías, los fenómenos meteorológicos extremos y las alteraciones de los ciclos agrícolas no hacen sino agravar la situación. La combinación de estos factores contribuye al abandono de la actividad agraria y, en consecuencia, provoca la desaparición de una parte importante de la gestión cotidiana del territorio. La pérdida de tierras de cultivo, el retroceso de la ganadería y de los aprovechamientos forestales incrementan la superficie y la densidad de los bosques y aumentan su vulnerabilidad frente a los grandes incendios forestales.

"Disponer de un sector agroalimentario vivo es fundamental para mantener nuestro entorno agroforestal. La temporada de incendios de este verano está poniendo de manifiesto que el abandono rural es uno de los factores más perjudiciales; valorar la calidad de nuestros productos alimentarios también significa contribuir a la resiliencia y al mantenimiento del territorio frente al cambio climático", ha resaltado el investigador.

Aunque las entidades que gestionan las figuras de calidad en Cataluña prevén un futuro incierto, "también muestran una firme voluntad de seguir trabajando para mantener los proyectos en marcha", ha indicado el investigador del Departamento de Estudios de Comunicación. Por ello, reclaman políticas que refuercen el sector primario y el papel que desempeñan estas figuras de calidad. Además, consideran que las DOPs y las IGPs pueden contribuir a generar un mayor valor económico, pero para que ello sea posible es necesario un apoyo sostenido, una mayor concienciación de los consumidores y una mejor adaptación a las necesidades del medio rural.