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Deoleo denuncia la desvalorización del aceite de oliva y advierte que competir en precio es una batalla perdida

Deoleo denuncia la desvalorización del aceite de oliva y advierte que competir en precio es una batalla perdida

lunes 12 de marzo de 2018, 13:12h
La XIV edición del Informe Deoleo analiza la situación del sector oleícola y aboga por un replanteamiento del actual modelo de producción y comercialización del aceite de oliva, que ha llevado a "la desvalorización del producto". La empresa defiende la integración con la producción, al tiempo que considera que "solo apostando por el valor frente a la estrategia de precio y volumen" la categoría podrá crecer tanto en España como en los mercados exteriores.

Bajo el epígrafe "El futuro está en nuestras manos", el análisis del último informe de Deoleo denuncia que el aceite de oliva ha perdido progresivamente valor hasta el punto de "haberse convertido en una commodity, una grasa más que compite en precio; un producto-gancho para la distribución y un alimento indiferenciado para el consumidor".

Esto ha ocurrido, según el informe, por haberse primado el volumen y el precio frente al valor y "lo más sorprendente -destaca- es que hemos sido nosotros mismos, productores y comercializadores, con el oportuno empujón de la distribución, guiada por su propio interés de generar tráfico en sus establecimientos por medio de productos-reclamo, los que hemos contribuido, poco a poco, a destruir el valor del aceite de oliva y a menoscabar el potencial de crecimiento de la categoría y de todo el sector".

En el documento se habla de la "banalización de la categoría" de forma que en los mercados de mayor consumo, como el español, el aceite de oliva se ha convertido en un producto indiferenciado, de escaso valor. Como consecuencia, al consumidor solo le importa comprar al precio más bajo y es así como, según el análisis, el mercado español ha acabado por estar dominado en un 65% por las marcas blancas.

Otro dato: el 95% de los consumidores mundiales lo son de grasas cinco veces más baratas que el aceite de oliva. En este contexto, para Deoleo "competir en precio es una batalla perdida y solo nos lleva a enrocarnos en el círculo vicioso de la desvalorización".

Más preocupante aún para la empresa es que este modelo de comercialización que domina el mercado español se está replicando en otros mercados que, a priori, tienen un gran potencial para el consumo de aceite de oliva y que hasta ahora eran mercados de margen, como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania u Holanda.

Como resultado, para Deoleo esta situación lleva a dos caminos y "ninguno de ellos augura nada bueno para el futuro del aceite de oliva español: por una parte, el proteccionismo ante el aceite mediterráneo; y, por otro, la disminución del consumo mundial de aceite de oliva".

Avala este augurio, según la compañía, el último informe del Consejo Oleícola Internacional (COI) de noviembre de 2017 que informó de una caída del consumo mundial del 6% en la campaña 2016/17, hasta los 2,8 millones de toneladas. La bajada más acentuada se produjo en la Unión Europea, con una disminución del 12%. Solo en España el consumo interior ha retrocedido más de un 15% desde el año 2000. Al mismo tiempo el consumidor español sustituye progresivamente el aceite de oliva por otros aceites, como el de girasol, que el año pasado entró en un 5,5% de hogares nuevos y representa ya el 40% del volumen de aceite que se consume en el país.

Ante esta situación, la estrategia que el sector debería seguir, según Deoleo, pasa por establecer "un nuevo modelo de producción y comercialización; con la búsqueda de la calidad y la diferenciación como prioridad para toda la cadena de valor". Desde el olivo hasta el lineal, "la integración y el valor deben vertebrar todos los procesos". El intercambio de conocimiento entre productores y comercializadores, el asesoramiento para las mejores prácticas o el trabajo en conjunto con organismos científicos y universidades, son algunas de las acciones que propone la empresa.

El análisis se concluye con un llamamiento a la reflexión y entonando un mea culpa: "toca asumir que hemos sido nosotros, productores, comercializadores y distribuidores, los que, en nuestro afán de vender grandes volúmenes, hemos desprovisto de su valor al aceite de oliva. En nuestras manos está devolvérselo".

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